viernes, 17 de junio de 2011

LEO TARIFEÑO: 10 CLAVES PARA ENTENDER EL PERIODISMO CULTURAL

JUEVES 16 DE JUNIO DE 2011


10 claves para entender el periodismo cultural


El mexicano Sergio González Rodríguez es periodista (autor de las notables crónicas-ensayo Huesos en el desierto y El hombre sin cabeza, ambos editados por Anagrama), novelista, crítico literario y consejero editorial de la revista cultural El Angel, del diarioReforma; Laura Revuelta dirige el suplemento ABC Cultural(ABC), Fietta Jarque está al mando de Babelia (El País), Blanca Berasategui es la máxima responsable de El Cultural (El Mundo) y María Luisa Blanco encabezó Letras de cambio (Cambio 16), ABC Cultural y Babelia. Hace tiempo, la revista digital fronterad reunió sus opiniones sobre el periodismo cultural, y aquí abajo extraigo aquellas que suscribo plenamente. Entre todas, arman un mapa bastante preciso de la actualidad del mundo en el que me desempeño: cambios en el eje, omnipotencia del mercado, impostura de los críticos, urgencia de un talante abierto y generoso que se imponga al snobismo (o “pedantería de las apariencias”) y haga de la cultura “un placer, y no un rasgo de distinción, de casta”, como bien subraya Revuelta. La lista de mis opiniones preferidas las domina González Rodríguez, y no es casualidad: así como sus maestros fueron Carlos Monsiváis y Fernando Benítez, yo tuve la suerte de que él lo fuera para mí durante el tiempo que coincidimos en la redacción de El Angel. Abajo, las ideas y posiciones de estos personajes clave en la prensa cultural de hoy. El link está disponible aquí.

“Un suplemento cultural puede ser muchas cosas, excepto una: un medio para ejercer el auto-servicio de quienes lo hacen. Hay que ofrecer un servicio a los demás” (Carlos Monsiváis, citado por Sergio González Rodríguez)

“Un buen suplemento tiene que vivir al día, y dejar atrás la idea de resonar sólo glorias pasadas por encima de la creatividad actual. Debe haber equidad entre presente y pasado. El antiguo suplemento que situaba el libro y la lectura como eje cultural ha dejado de tener vigencia ante las grandes transformaciones de los últimos tiempos, en especial, lo que se describe como sociedades de la información (internet, nuevas tecnología y plataformas)" (SGR)

“La función del crítico la ennoblecen el desinterés, la generosidad, el empeño de exactitud ante el registro de la obra ajena, el don del desprendimiento (...) Una crítica vale más que el elogio desmedido o interesado, ése que actúa bajo el principio de identificación: lo que me gusta a mí es lo que está bien. El crítico también debe ponderar aquello que no le gusta, y saber darle espacio. Aceptar y saber leer las diferencias. Por lo tanto, la crítica es mucho más que la práctica de un gusto íntimo donde los de casa presiden la mesa de los prestigios. Por ejemplo, ideas nefastas como 'fulano y zutano son lo máximo porque son la proyección de mis preferencias'. Uf” (SGR)

“Un crítico con ideas fijas (políticas o estéticas) es la negación de sí mismo y carece de credibilidad. Es dogma encarnado por mucho que presuma conocimientos, o pueda alardear con citas, alusiones y nombres de otros mediante los que busca ampararse de sus propias limitaciones. La crítica es mucho más que la emisión de juicios y pre-juicios: implica un desafío a sí misma y a quien la ejerce cada vez”(SGR)

“Los gafapasta * son una especie en extinción o, a lo mejor, estoy confundiendo mis deseos con la realidad. Creo que las nuevas generaciones rehúyen de la pedantería de las apariencias, delgafapasta o similares (...) Nosotros aspiramos a dirigirnos a losgafapasta (porque existir, existen) y a otros públicos más amplios que tienen auténtico interés por la cultura. Tenemos la muy modesta ambición de acercar la cultura, de tender la mano, de que no se la mire con miedo y distancia, precisamente, por la presencia de esos gafapasta que ahuyentan más que animan a hacer de la cultura un placer y no un rasgo de distinción, de casta” (Laura Revuelta)
*(Gafapasta en Frikipedia: “Dícese de toda aquella personaalternativa que pasea por la calle con tres periódicos bajo el brazo, con su suplemento cultural o una revista de crítica literaria en su defecto, ve cine francés siempre en versión original y es fan incondicional de Jean-Luc Godard”).

“En mi opinión, y más ahora con la inmediatez de la información en internet, lo esencial en un suplemento cultural es ser capaces de elaborar informaciones que proporcionen al lector las claves para comprender más profundamente las obras que se comentan. Y para eso debe haber conocimiento y pasión en quienes lo escriban” (Fietta Jarque)

“He tenido la suerte de conocer a algunos críticos independientes. Personas admirables que eran capaces de decir las verdades, a veces duras, sobre las obras de sus propios amigos. La ética siempre iba por delante de la amistad, las conveniencias empresariales y hasta su propia seguridad (recibían frecuentes amenazas). Rara avis. En general, la crítica se ejerce de manera tibia y prudente” (FJ)

“Tengo un concepto de la cultura un poco utilitaria: quiero que la cultura nos sea útil para gozar, para ser felices… Pongo siempre un ejemplo: es como si te instalas en una habitación, ¿la quieres con ventanas? Claro: quiero mirar, quiero ver. Cuantas más ventanas tengas para asomarte, para ver más el paisaje del arte, de los libros y disfrutar de ello, mejor. La cultura nos tiene que satisfacer y hacer que disfrutemos de las cosas” (Blanca Berasategui)

“Yo siempre he creído que los suplementos culturales eran necesarios y me parecía que contribuían a la difusión de la cultura, de la que andamos bastante necesitados. El problema es que ahora mismo yo creo que el imperio absoluto es el del mercado y todo se ha reducido o convertido a criterios mercantiles. Entonces la posibilidad de mostrar aquellas manifestaciones artísticas o aquellos elementos o libros o acontecimientos literarios ha quedado reducida a lo que interesa o no interesa en función de las exigencias del mercado. Por tanto, la producción genuina de los suplementos, que es mostrar eso que no es tan previsible, eso que no se ve porque no es noticia, ha quedado ya superada. Por lo tanto, en este momento no les veo demasiada función” (María Luisa Blanco)

“Los medios son poder, esto es indiscutible. Y a la mayoría de la crítica le importa más el espacio que ocupa en ese medio, porque es un espacio de poder, que la dignidad profesional a la hora de hacer esa crítica (...) Yo creo que hoy la crítica no es una crítica ejemplar. Que probablemente su actitud esté justificada, porque es una forma también de ganar un dinero, de mantenerse en ese medio cultural que le interesa… se pueden hacer todas las consideraciones que se quiera para entender una actitud. Pero la realidad es que es poco arriesgada la crítica hoy, que muy pocas veces ves una crítica a las grandes voces de la cultura. Una crítica despiadada la encuentras de escritores que están empezando o que no han ocupado ese espacio de poder. Yo no digo que la crítica tenga que ser negativa, pero debe dar cuenta de lo que ve” (MLB)

jueves, 16 de junio de 2011

CANCIÓN PARA ENRIQUE VILA-MATAS

Esta versión de Carmencita Lara
le cantábamos a Vila-Matas con Cristina Fernández Cubas y Paula Massot en el Bar de los peruanos en la calle Valencia cerca de Villarroel en Barcelona a fines de los setenta.
V.H.

sábado, 4 de junio de 2011

ERGO, ESTO ERA LO QUE QUERÍAMOS DECIR:

Libertella y los "malentendidos" de la 


literatura

Por Leonardo Tarifeño.

En el buenísimo blog de mi amigo peruano Vladimir Herrera encuentro una declaración de Héctor Libertella (buen amigo de Vladimir) con la que concuerdo plenamente. La cita está extraída de una entrevista que Alejandro Margulis le hizo al creador de¡Cavernícolas! en Buenos Aires, me hubiera encantado saber más de ese encuentro pero los datos ni siquiera están en el link original. Dice así:

“La literatura siempre ha sido un lugar excesivamente reaccionario, ritual, reglamentado. Siempre pretendió ser la dueña del sentido. La palabra siempre se entronizó como la que dice, la que interpreta, la que produce el mundo. Siempre se arrogó ese derecho frente a disciplinas más light, como la música o la pintura. Al lado de las variaciones de un dibujante o un saxofonista, el escritor siempre pasará como el sabelotodo, el culto. Es todo un gran chiste, por no decir un malentendido. Y la literatura, sabia, vieja zorra, siempre se alimenta de ese malentendido”

La idea es importante porque da en el corazón del que tal vez sea el mayor tabú del mundo literario: la falsa importancia que se dan muuuuuuchos escritores, la injustificada superioridad con la que observan -entre otras cosas - al resto de las artes y el patetismo de unas ínfulas que en definitiva no son más que ingenuidad ante las trampas de la literatura. A mi manera de ver, sólo aquel que entra al arte en puntas de pie puede creer que ahí adentro hay algo parecido a un pedestal; la literatura es mucho más esquiva, cabrona y traicionera de lo que parece, y creer, como bien apunta Libertella, que es la “dueña del sentido”, supone una candidez casi enternecedora. En no pocas ocasiones, grandes escritores han dicho que la literatura sirve para desconfiar de las apariencias del mundo y verlo en su verdadera dimensión; curioso que ese mismo impulso no les sirva para desconfiar de la propia literatura, la mayor fábrica de pedantes encerrados en sí mismos que conozco. El arte es sagrado y para estar a la altura hay que trabajar mucho, sospechar del dominio personal de la disciplina y tener los ojos bien abiertos. No me parece el caso de muchos de quienes más se arrogan el rol de “sabelotodo”, como bien apunta Libertella. Por suerte, me da la impresión de que la democratización en el consumo artístico y la mayor accesibilidad a las distintas disciplinas han hecho que los arrogantes hayan perdido buena parte de su credibilidad, siempre basada en el elitismo tribal y la admiración incondicional de un público sumiso. Empieza a cumplirse el sueño de la literatura: leer sirve para sospechar del mundo, y eso incluye a los propios escritores. La música, la pintura y otras artes no son menos ni “más light” que la literatura, y las grandes diferencias que hay en la manera de entenderlas, vivirlas y disfrutarlas nos enriquece como no lo hace, ni lo puede hacer, la literatura por sí misma. ¡Qué bueno que alguna vez alguien haya tenido el coraje de atentar contra aquello de lo que se aferran quienes se hacen pasar por artistas!
Leonardo Tarifeño.

domingo, 29 de mayo de 2011

"trist el que mai no ha perdut per amor una casa". Mauricio Electorat.

TRISTE  EL  QUE  NUNCA  HA  PERDIDO  POR AMOR  UNA  CASA.

foto de Joan Margarit

Esta bella frase es, en realidad, un verso y el título de una antología de Joan Margarit, uno de los mejores poetas catalanes actuales. Es una frase, pues, en catalán, y suena, desde luego, mucho mejor en su lengua original: "trist el que mai no ha perdut per amor una casa".  Dicho sea de paso, los chilenos, los sudamericanos en general, que hemos pasado años de nuestras vidas en Barcelona, acostumbramos a decir que el catalán es una lengua fea. Pero, ¿qué es una lengua fea? Una lengua de sonoridades poco agradables al oído, me imagino, con combinaciones fonéticas poco graciosas (conocí a más de alguna señora que explicaba que no aprendía catalán porque le tenía pavor a perder su italiano, como si comprender los versos de Aussias March o de Josep Carner en su lengua original pudiese mermar en algo la memoria del Dante o de Pavese). Si saco esta frase a colación no es para hablar del catalán, aunque... de alguna manera sí lo es, porque, en primer lugar, seamos serios: ¿puede una lengua ser fea?... Yo creo que no, yo creo que toda lengua es, o asegura, un prodigio, el de la comunicación entre los hombres y no me estoy poniendo milenarista, ni mesiánico, ni pre o post romántico, pero ¿no les parece a ustedes absolutamente prodigioso imaginar que en la misma lengua en que se escribió La Odisea se haya podido cocinar, enamorar, comprar y vender y dar y recibir órdenes, por ejemplo, durante las guerras tebanas o la famosa guerra de Troya, si es que alguna vez tuvo lugar?  No hay lengua fea, probablemente nosotros ―quienes nos negamos a aprender catalán, o turcomano, por miedo a perder nuestro italiano del Café Florian, o nuestro francés de Chez Lipp― seamos los feos. En segundo lugar, quienes afirman que la catalana es una lengua fea, lo más probable es que no hayan leído nunca poesía en catalán. "Escuchen", si no, este fragmento de Salvador Espriú: "El sol ha anat daurant /el llarg somni de l’aigua (el sol ha ido dorando/ el largo sueño del agua). Aquests ulls tan cansats / del qui arriba a la calma / han mirat, han comprés, /oblidaven. (estos ojos tan cansados/ del que arriba a la calma/ han mirado, han comprendido/ olvidaban)". "El sol ha ido dorando/ el largo sueño del agua"... está el Mediterráneo entero en este verso, me refiero a sus paisajes y a su manso océano de cultura y hay también como una especie de sorpresa del hombre que alcanza cierta paz y comprende, o "se" comprende...
Triste el que no ha perdido por amor una casa... Traía esa frase a colación a propósito del catalán, sí, o mejor, de la poesía en catalán, de la líquida y soleada musicalidad de esa lengua, pero también a propósito de Joan Margarit, que es arquitecto, especialista en cálculo de estructuras (título de uno de sus libros, por cierto) y acaba de recibir, en España, el Premio Nacional de Poesía, por su último libro, "Casa de misericordia". Otras frases, o líneas, o versos memorables de Margarit: "Tantes ciutats on havíem d´anar", tantas ciudades a las que debíamos ir... "La lluna surt damunt dels ponts de ferro/ dels anys quan canvià la nostra llei / Des de llavors el temps és una pluja... La luna sale tras aquellos puentes/ de hierro de los años/ en los que fue cambiando nuestra ley / Desde entonces el tiempo es una lluvia..  En la poesía de Joan Margarit, como en toda gran poesía, está la épica del hombre en su desnudez, del hombre enfrentado a las cavilaciones que desde siempre conforman lo esencial de las interrogantes humanas, el amor, el paso del tiempo, los ideales, la traición, la lealtad, la decrepitud, la muerte... y el lenguaje.
"El poeta es el ser más realista ―ha declarado Margarit al recibir el premio― el más pragmático, porque la poesía bebe de la realidad." La poesía, en efecto, "dice" el mundo y nuestra perplejidad ante el mundo. Margarit añade: "lo que no es pragmático es la economía." Por los tiempos que corren, puede parecer ―y es sin duda― una provocación. Como quiera que sea, hay un par de cosas más que me parecen dignas de ser subrayadas. Primero, el hecho ―relevante, pero ya común a estas alturas― de que el Estado español premie a un gran poeta de expresión catalana, o de cualquier otra lengua hablada en España, además del español. Me gustaría ver el día que en Chile le diéramos el Premio Nacional de Literatura a un poeta mapuche, guardando todas las distancias entre España y Chile y, sobre todo, entre Cataluña y el país mapuche... ¿Pero hay tantas distancias desde el punto de vista de una literatura nacional o, mejor, de unas literaturas nacionales? En segundo lugar, quienes se creen hoy día dueños de la catalanidad y de lo catalán no han enarbolado, hasta el momento, ninguna bandera, no han hecho circular ningún manifiesto o petición exigiendo que Joan Margarit rechace el premio con que el espurio e imperialista Estado español distingue hoy a su tradición, su lengua y su cultura... Conclusión: se puede amar a un país, sin pertenecer a ese país y, sobre todo, sin caer en esa grotesca deformación espiritual que es el nacionalismo.
Mauricio Electorat.

jueves, 26 de mayo de 2011

ALFREDO BRICE CONTADO POR YOYO MANRIQUE.


Alfredo Brice narrado por Yoyo Manrique. Y algo más.

Nos encontramos en París, en el restaurant universitario de Censier. Era  el año 1966. Fue un reencuentro porque a Alfredo Bryce ya lo conocía en el Perú, cuando yo  estudiaba en Chosica y él en Los Ángeles. Me invitó a visitarlo a su “casa”, es decir a su “chambre de bonne” en un sexto piso sin ascensor. Para mí fue una experiencia imborrable. La cama ocupaba la mitad del cuarto y en lo que sobraba había una mesita frente a un espejo en la que solo cabía la máquina de escribir. En esas condiciones escribía Alfredo ocho horas por día, con horario de oficina, como él decía. Era invierno y toda la calefacción que tenía era un aparatito eléctrico que solo le calentaba el culo.
Cada vez que nos invitaba a almorzar o a comer a su casa teníamos que soportar que nos leyera sus manuscritos. Era aburridísimo y lo aceptábamos con estoicismo y respeto porque se trataba de nuestro amigo y porque era  el futuro célebre escritor.
 Fue  en una de esas lecturas que escuché hablar de  La Nylon, una prostituta de la que él solo había escuchado hablar a sus amigos de Ica. Yo le conté con alegría que  la conocía de verdad y que había sido mi primera amante cuando tenía apenas 16 años y cursaba el quinto año de secundaria en el Colegio San Vicente de Ica. El romance se acabó cuando empecé a exhibirme por  todas partes con ella, mi padre se enteró y me puso en vereda. Dicho sea de paso, la mujer era deslumbrante y encantadora, se vestía como puta, hablaba como puta y usaba perfumes de puta.  Me hacía sentir más hombrecito, a veces me trataba como amante y otras veces como si fuera su hijo.
Las reuniones en casa de Alfredo, en su período con Margarita, eran frecuentes y amenas. En una oportunidad Germán Carnero se publicitó anunciando unos tallarines a la carbonara que, según él, había aprendido a preparar durante su corta estadía en Italia. Estaba Ricardo Lets con María Luisa, Hernando Cortés, yo con Elsita Merel, Edmundo Murrugarra y otros. El vino y las lecturas de los manuscritos de Alfredo caldearon los ánimos y enfrentaron a Germán con Hernando en una bizantina discusión sobre la personalidad de Julius. Cuando la cosa amenazaba con pasar o mayores, Hernando se fue y tiró la puerta al salir, pero esta se volvió a abrir y él retrocedió, asomó la cabeza y dijo: ...German!!! he comido mejores tallarines a la carbonara… y se fue.
Muchas veces escuché a Alfredo contar frente a los amigos sus proezas y aventuras amorosas sin darse cuenta que eran las que yo le había contado un par de semanas antes. Se apropiaba de todo y se ponía él como protagonista principal. ..Pero Alfredo si eso te lo conté el otro día… le decía… no le gustaba ni un poquito, no solo se apropiaba de historias ajenas sino que se las creía. No soportaba el éxito de los otros en temas de amor y de conquistas.
Una noche nos fuimos al bar de la esquina de la Place de la Contraescarpe a tomar unos tragos con César Calvo que se casaba al día siguiente con…(no me acuerdo de su nombre) Estaba Alfredo y Margarita, Germán Carnero con Adita y yo con Elsita Merel .Terminamos al amanecer y de ahí pasamos directo a la Municipalidad completamente borrachos.
Después del matrimonio yo  preferí irme a dormir con mi amada y prescindí de la fiesta. Pero a las 12 de la noche escuché que me llamaban a gritos desde la calle, era Alfredo en una tranca infernal que sorteaba los carros que le pasaban rosando en medio de la  Rue Gay Lussac. Me precipité a salvarle la vida y bajé rápidamente dejando a mi Elsita en  el cuartito del hotel. Nos fuimos a tomar unas cervezas, al poco tiempo el borracho era yo. No paré hasta dejarlo en su casa, donde llegamos después de subir las escaleras con mucha dificultad. Te quedas a dormir, me dijo. Estás loco Alfredo si aquí hay una sola cama le dijo Margarita. Y en ese momento ella bajo repentinamente el cierre de su vestido como si se dispusiera a acostarse,  yo me puse pálido. En realidad era un atuendo exterior que aun quitándoselo seguía vestida.
Cuál no sería la expresión de mi rostro que esta historia la contó Alfredo por muchos años y a cada vez diferente.
Meses más tarde, Germán entro a mi cuartito del hotel donde sufría en silencio el abandono de Elsita que había partido de regreso al Perú y me tiró un periódico a la mesa. Era un ejemplar de Ultima Hora y en la primera página decía con enormes letras: Bella modelo se suicida…era ella.

Jorge "yoyo" Manrique.



domingo, 22 de mayo de 2011

El caso Strauss-Kahn según Leo Tarifeño.

¿Hay una “mano negra” detrás del caso Strauss-Kahn?


Sin ningún deseo de alentar las paranoias conspirativas, me pregunto si en la escandalosa acusación de asalto sexual contra el ahora ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, no habrá ribetes políticos que, quizás, pretenden pasar desapercibidos. Y es que hace poco más de un mes, el pasado 14 de abril, el hombre hacía las siguientes declaraciones tras abandonar la Asamblea de Primavera del FMI:

“Admito que estoy sorprendido porque en el directorio del Fondo existen personas que son más papistas que el Papa, tomando posiciones fundamentalistas. ¿Por qué ocurre esto? Durante décadas, esta institución dijo que los controles de capitales son como el diablo. No queremos esto. Hoy estamos peleando contra esto”.

Y agregó, en contra de la prédica que el FMI sostuvo durante años:

“Estoy un poco molesto sobre el tradicional conflicto entre la disyuntiva entre leyes laborales rígidas versus flexibles. Hay políticas que funcionan y otras que no”.

Para los “fundamentalistas” señalados en ese momento por Strauss-Kahn, la única receta viable para crear empleo es tener leyes laborales más flexibles. Quien por esos días era el director del organismo tenía un discurso diferente y promovía un cambio de mirada en el corazón del FMI. Poco más de un mes después, era detenido en Nueva York, acusado de querer violar a la mucama de un hotel. Como sabemos, el escándalo derivó en su renuncia forzada a la dirección del Fondo.
Por supuesto, es muy posible que Strauss-Kahn haya hecho aquello por lo que se lo acusa; lo curioso es que en el interior de una institución tan poderosa como el FMI caiga de sorpresa la patología de su ex director, un tipo lo suficientemente inestable como para perder la chaveta en cinco minutos fatales y poner en peligro el bienestar de su familia, su buen nombre y toda su carrera política. ¿La debilidad de Strauss-Kahn era un botón rojo que otros podían apretar cuando les resultara conveniente?
En todo caso, la respuesta a esa pregunta me parece más cercana a la verdad que el relato donde el mundo ve a un sexagenario súbitamente enloquecido por unas faldas, sin que nada ni nadie en las altísimas esferas del poder global hubiera previsto en qué tipo de marea se podía ahogar. La cuestión resulta pertinente porque la acusación sexual también desprestigia, o al menos intenta desprestigiar, a otro personaje, a su manera en las antípodas de Strauss-Kahn, que pretende cambiar el status quo:Julian Assange, el creador de Wikileaks. Salvando las lógicas distancias entre uno, prohombre del sistema financiero mundial, y otro, un hacker anarquista, ambos quisieron modificar las leyes que gobiernan el mundo y a los dos les explotaron bombas sexuales que terminaron por acallarlos. ¿Será casualidad?

jueves, 19 de mayo de 2011

CUANDO PATRICK ROSAS LLEGÓ A PARIS.

Cuando Patrick Rosas llegó a Paris
Por Yoyo Manrique.

Cuando Patrick Rosas llegó a París, venía procedente de Polonia donde, según contaba, había intentado estudiar cine. Poco tiempo después estalló la revolución de Mayo ’68 y se convirtió en un aguerrido combatiente. No militaba en ninguna de las filas partidarias  haciendo gala de su chapa de “francotirador” que le puso la crítica de poesía limeña. Peleaba solo contra el enemigo.
Cogió una tapa de basura, la empuño como un escudo, un palo en la otra mano y un pañuelo en la cabeza, que lo usaba como máscara antigás cuando reventaban las bombas lacrimógenas. Dio muestras de coraje y valentía en los combates y nunca cayó preso.
Tenía apenas 18 años y ya le asomaban unas canas prematuras que le daban un falso aspecto de madurez y que lo usaba muy bien para conquistar mujeres mayores que él.
Después de los acontecimientos de Mayo nos dedicamos a   vender joyas  que fabricábamos por las tardes con Ariel Palma y que las extendíamos en la vereda del Bd. Saint Germain por las noches. El negocio marchaba tan bien que Patrick abrió una “sucursal” en la el Bd. Saint Michel. A golpe de media noche o más tarde nos encontrábamos en un bar de vinos de la Place de la Contrescarpe tentando levantarnos lo que buenamente se pudiera. Ahí el plan era seguro.
Los años posteriores fueron de interminables noches de bohemia. La vida transcurría dulce sin angustias económicas y siempre con el calor de una francesita cariñosa.
José Rosas llegó después seguido de su adorada Marta Lobato de quien no se separó jamás. Cada uno hizo su vida por separado, pero mantuvieron una discreta e inteligente distancia que convirtió esa relación en algo tan duradero que daba la impresión que habían descubierto la clave del amor eterno.
Cada uno de los hermanos continuó su producción literaria. Patrick no cesó de considerar que todo lo que se publicara, que no fuera escrito por él, era una verdadera mierda. Y José encontró siempre  una razón para disputarse con él.
La agitada vida amorosa de Patrick tuvo un episodio terrible: se enamoró. Ella era una alemana flaquita vivaracha, inteligente que lo volvió loco, se llamaba Yutta y era estudiante de teología. Se la arrebató  de las rodillas de un senegalés de dos metros en una fiesta salsera.
En cada viaje de vuelta a  Alemania (presumiblemente a encontrarse con su amigo) Patrick bajaba de peso a ojos vista y deambulaba por los bares de París con su pena a cuestas.
Para que no se alejara más de él, no le quedó más remedio que casarse con ella. Fuimos todos testigos y bailamos con los novios. Después no sé qué pasó, Yutta desapareció y nosotros tuvimos que soportar el dolor del amigo.