Se publican y presentan los Poemas Encontrados de Raúl Brozovich, La Salvaje Melodía del Aire de Óscar Málaga y Activado de Pedro Granados.Todo un acontecimiento para la escena literaria cusqueña, si la hay, es la presentación que hace Editorial Auqui en su nueva etapa peruana. Tres libros de tres poetas distintos en su avatar y en su respiración, cuya obra estrictamente inédita sale a la luz en una colección de formato apaisado con su peso y su cantidad hechizada, que dan ganas de tenerla súbita y entre los brazos. Poesía de la buena, la mejor.
DE ENTRE LOS HOMBRES, EL POETA ES EL QUE VIVE MÁS CERCA DE LOS ANIMALES Y DE LOS DIOSES. Teixeira de Pascoaes.
viernes, 7 de noviembre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
Fotografía en estudio para el próximo numero de la Revista Trafalgar Square.
Los estudios de estética resultan siempre apabullantes. Uno termina con la cabeza de piedra hecha virtud. Pero nos contentamos con que el azar junte la cabeza de Vallejo hecha piedra de río y la Estética de Hegel que le gustaba tanto a mi amigo Osvaldo Lamborghini. Este es un estudio fotográfico para la Revista Trafalgar Square de pronta aparición en este continente.

viernes, 3 de octubre de 2014
TRILCE NUEVAMENTE CON PEDRO GRANADOS.
Vallejo para Granados y Granados para el contrapunto y la marinera. Dos poetas bajo el mismo signo zodiacal jugando a las escondidas. Pero Granados nos ayuda a hundirnos en la solaridad del vate de Santiago de Chuco, si cabe, y también a caer de pie en una fonda de ritmo y sabor insospechada para quienes habíamos hecho una lectura circunspecta de nuestro poeta universal. Granados descubre el juego y las canicas, con pelos y señales como académico que es, aunque adolezca de cierto gamberrismo. Es el muchacho que toca el timbre de la puerta y corre para encontrarse con algo menos que Dios: esa nada que ríe en el dintel de la época epocal misérrima del tiempo de nuestros padres en Poesía y en Rumba. V.H.
domingo, 28 de septiembre de 2014
URCOS PLAZACHAPI 1.
Este es el mundo que nuestro querido paisano y marqués Vargas Llosa pretende que no existe. Y no sólo en su Utopía Arcaica sino en todos los márgenes de su obra. Esta muestra no es de hace cuarenta años, sino de hace algunos domingos. Es la prueba de que la vida cotidiana en las alturas del Perú perdura en la ropa de estas mujeres hecha con sus propias manos: hilada y tejida con lanas de alpaca y oveja que ellas también crían. Entonces, ¿alguien se equivocó en el camino que trae de Damasco a Urcos? O alguien teme que su obra sea fecundada por el olvido y more en el limbo del nunca jamás? ¿Quién es alguien? V.H.
sábado, 27 de septiembre de 2014
EL VALLE DE LOS POETAS INCORREGIBLES.
Hay que subir hasta los cuatro mil metros para lograr estas fotografías del Valle de Los Poetas Incorregibles. En la parte central que señala el río se distinguen El Apu Wiracochan (femenino) y el Apu Ccori Orcco (masculino). Entre ambos, como rompiendo las montañas pasa el Río Vilcanota que luego de infinitas vueltas terminará llamándose Amazonas. Bajo las nubes del fondo está el Cusco. En el segundo momento el sol caprichoso se oculta tras la nube y un arbusto lanceolado se entreteje con el cielo de rigor. V.H.
viernes, 19 de septiembre de 2014
UN DIBUJO DE TERESA KAMEYA Y UN POEMA DE MATE DE CEDRÓN DE 1974.
ESCENA
Todos tienen su mujercita
La más triste, pobre y sucia mujercita
Pero la tienen y la mantienen
Y la muestran a la calle o la ocultan en la casa. Muchos se casan y son hijos o padres o esclavos Otros buscan otra mujer siempre,
y van solos de negro en las procesiones o llevan flores en la solapa
y saben que la procesión va por dentro
O hacen anotaciones en libros grandes como plazas Son poetas Escriben Poemas
Y tienen y no tienen su mujercita/vaya derecho
En cambio los que se van, los que todo el año
miran el rostro de las muchachas
los que sin alharaca parten,
Los que no tienen una pálida mujercita en la cocina
-porque después de todo no tienen nada-
Esos, los poetas de marras los aquelarres, están solos
Aquellos
Sólo tienen la boca de la reina victoria para besar
y la muerden y la pintan
pero viven lejos de su reino
deseando.
De Mate de Cedrón, Lima,1974.
deseando.
De Mate de Cedrón, Lima,1974.
V.H.
viernes, 5 de septiembre de 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
Del portugués António Osório.
HABLA DANTE
Yo, güelfo blanco, estoy agradecido
al largo exilio y a los gibelinos.
Pérfidos unos y otros pan amargo
me dieron. Y yo les di y a Florencia
y al mundo, mi infierno.
Todavía vivo y el suyo, muerto.
António Osório.
(1933)
Traducción de Angel Crespo.
Yo, güelfo blanco, estoy agradecido
al largo exilio y a los gibelinos.
Pérfidos unos y otros pan amargo
me dieron. Y yo les di y a Florencia
y al mundo, mi infierno.
Todavía vivo y el suyo, muerto.
António Osório.
(1933)
Traducción de Angel Crespo.
lunes, 18 de agosto de 2014
BUENA MEMORIA DE LA REVISTA TRAFALGAR SQUARE. Y FOTO DE LEO TARIFEÑO, AUTÉNTICA.
Melancolía, saca tu dulce pico ya;
no cebes tus ayunos en mis trigos de luz. César Vallejo,
Los heraldos negros
Trafalgar Square, revista de poesía y ficción, apareció en Barcelona en la primavera de 1983. El editor era Vladimir Herrera, y aglutinaba a un grupo de amigos -Cristina Fernández Cubas, Carlos Trías, Paula Massot, Enrique Vila- Matas, José Luis Vigil...- que se encontraban preferentemente de noche y a menudo en el mágico entrepiso del bar Astoria, al que se subía por una escalera desde el vestíbulo del cine Astoria, como si fuera una vivienda oculta o un lugar clandestino: la escalera, creo que enmoquetada, llevaba a un salón cuyos ventanales se abrían a la calle, como en un barco navegando sobre la ciudad nocturna. Estuvieron también cerca, en estos primeros momentos, Tomás March y Gabriel Giménez Emán, y después se unieron amigos de todas procedencias.
La revista fue como una plaza para conversar, como un mar que unía tierras firmes e islas, un lugar de confluencia que así definía su editor: “Es un lugar de encuentros. Citas de una cifra latina o quechua. Tenso límite de una forma en un acantilado. Revista de poesía, sí, y de ficción, donde la dulce Eulalia, por fin de olores y asonancias, es la adormidera junto a un lago lejano como la luna de un país
no cebes tus ayunos en mis trigos de luz. César Vallejo,
Los heraldos negros
Trafalgar Square, revista de poesía y ficción, apareció en Barcelona en la primavera de 1983. El editor era Vladimir Herrera, y aglutinaba a un grupo de amigos -Cristina Fernández Cubas, Carlos Trías, Paula Massot, Enrique Vila- Matas, José Luis Vigil...- que se encontraban preferentemente de noche y a menudo en el mágico entrepiso del bar Astoria, al que se subía por una escalera desde el vestíbulo del cine Astoria, como si fuera una vivienda oculta o un lugar clandestino: la escalera, creo que enmoquetada, llevaba a un salón cuyos ventanales se abrían a la calle, como en un barco navegando sobre la ciudad nocturna. Estuvieron también cerca, en estos primeros momentos, Tomás March y Gabriel Giménez Emán, y después se unieron amigos de todas procedencias.
La revista fue como una plaza para conversar, como un mar que unía tierras firmes e islas, un lugar de confluencia que así definía su editor: “Es un lugar de encuentros. Citas de una cifra latina o quechua. Tenso límite de una forma en un acantilado. Revista de poesía, sí, y de ficción, donde la dulce Eulalia, por fin de olores y asonancias, es la adormidera junto a un lago lejano como la luna de un país
simbolista, imaginista, lleno de verdadera fe y de
prestigiosas fugas” (Vladimir Herrera, Trafalgar Square, I).
A pesar de la abundancia de risa de ese momento, se creía
en serio en la poesía y la literatura de cualquier lugar. Era
una globalización avant la lettre, sin capitalismo salvaje, sin
uniformización; era una ciudad ficticia, a la vez modernista
y vanguardista; era un mar de orillas comunicantes: “es el
texto de otro mediterráneo inmóvil y vagabundo,
extraterritorial y fijo, a cuyas orillas, por ejemplo, Barcelona
y Lima conversan”, dijo también Vladimir Herrera
en Trafalgar Square, I. Todavía Barcelona no era
el Titanic(aunque ya no recuerdo cuándo Félix de Azúa
fechó el supuesto hundimiento de la ciudad), y
en Trafalgar conversaban Barcelona y Caracas, Barcelona, y
México D.F, Barcelona y Madrid, Barcelona y Nueva York,
Barcelona y París, Barcelona y Londres, Barcelona y
Santiago de Chile... Y esa conversación incesante llegaba a
las laderas, a los campos, a la sierra, a la costa, a la selva.
Escribieron en la revista sus promotores, por supuesto, y
también autores como Osvaldo Lamborghini, Luis
Maristany, Toni Marí, Laura Freixas, Héctor Libertella,
Tamara Kamenszain, Jesús Ferrero, Óscar Collazos, Óscar
Málaga, Julia Castillo, Miguel de Francisco, Antonio Claros,
Alberto Blanco; se publicaron textos de Ignacio Prat,
Carlos Germán Belli, Carlos Martínez Rivas; Armando
Rojas... y otros muchos que valdría la pena de nombrar uno
por uno, pues, si bien no todos se hicieron visibles luego en
circuitos muy difundidos, siempre en los textos
de Trafalgarestuvo el talento y el fulgor, siempre los
escritores dieron sus textos a la revista con generosidad y
amor al arte, como colaborando a un tono que, releído hoy,
causa sorpresa por su frescura y su brillo, por ese raro don
del talento que amistosamente quería ser visto, leído,
gozado; pero que poco pensaba en venderse o
promocionarse.
La revista se presentaba en cada número como una nueva sorpresa: las dos primeras se imprimieron en la editorial Laertes, que colaboró con su buen hacer; después, los números salían de las manos de Vladimir Herrera, convertido en tipógrafo y editor, y de Montse Badell, que a cada número rizaba el rizo de la exquisitez en la encuadernación. La forma podía ser desde hojas sueltas hasta una miniatura plegada, pequeña joya en su estuche, pasando por el conjunto de regalos tipográficos, con ilustraciones y formatos de página diferentes que fue el número 6. Colaboraron con sus diseños e ilustraciones artistas como Luis V. Flores, Hiroshi Kitamura, Javier Pagola, José Tang... Las correcciones de pruebas, en los bares aledaños a las antiguas imprentas del Poble Sec, ocupaban mañanas enteras; alguna errata se escapó después de una noche demasiado cercana.
La presentación del primer número, en el Astoria, fue un estallido: una noche larga en la que recuerdo a Luis Maristany con el brazo en cabestrillo (se había roto la clavícula), siempre entrando y saliendo por unas puertas secretas que sólo él sabía abrir; a Vila-Matas y Paula bellos
La revista se presentaba en cada número como una nueva sorpresa: las dos primeras se imprimieron en la editorial Laertes, que colaboró con su buen hacer; después, los números salían de las manos de Vladimir Herrera, convertido en tipógrafo y editor, y de Montse Badell, que a cada número rizaba el rizo de la exquisitez en la encuadernación. La forma podía ser desde hojas sueltas hasta una miniatura plegada, pequeña joya en su estuche, pasando por el conjunto de regalos tipográficos, con ilustraciones y formatos de página diferentes que fue el número 6. Colaboraron con sus diseños e ilustraciones artistas como Luis V. Flores, Hiroshi Kitamura, Javier Pagola, José Tang... Las correcciones de pruebas, en los bares aledaños a las antiguas imprentas del Poble Sec, ocupaban mañanas enteras; alguna errata se escapó después de una noche demasiado cercana.
La presentación del primer número, en el Astoria, fue un estallido: una noche larga en la que recuerdo a Luis Maristany con el brazo en cabestrillo (se había roto la clavícula), siempre entrando y saliendo por unas puertas secretas que sólo él sabía abrir; a Vila-Matas y Paula bellos
y brillantes, a Cristina Fernández Cubas con sus fascinantes
comentarios que definían la situación como dardos en la
diana, a Carlos Trías épicamente disertando e inventando
leyendas, a José Luis Vigil con sus apariciones silenciosas y
cómicas, y cargadas de sentido; a Vladimir Herrera
infundiendo vida a todo lo presente... Luego todos nos
subimos sin querer al tren del tiempo, y algunos
descendieron en su estación: Luis Maristany desapareció
por una de sus puertas mágicas; nos dejó; también Osvaldo
Lamborghini se despidió con su remota elegancia; nos
dejaron hace poco Antonio Claros, y, muy recientemente, el
eterno y bello adolescente que seguía siendo José Tang. Y
llegamos a donde estamos ahora: Trafalgar ya forma parte
de lo hecho y de lo recorrido; trazó un arco perfecto y
luminoso, y nos dejó la posibilidad de empezar otra vez,
con menos juventud y menos alcohol, pero siempre
dispuestos a conversar y a dejar fluir la sagrada poesía.
Todavía en el 92, en el último Trafalgar Square de esta
época (casi diez años después del primero), Enrique Vila-
Matas escribió sobre la tertulia del Astoria rechazando la
nostalgia; tal vez ahora, casi 25 años después del comienzo,
nos asaltaría, un paso más allá, la melancolía que hace
vagos y hermosos los recuerdos, pero preferimos dejar que
comience el nuevo arco de Trafalgar, ahora desde el centro
mítico de los Andes peruanos, a orillas del río Vilcanota.
Helena Usandizaga.
Helena Usandizaga.
sábado, 16 de agosto de 2014
SOPHÍA DE MELO BREYNER ANDRESEN. POETA.
SOPHIA DE MELO BREYNER ANDRESEN:
EL POETA.
El poeta es igual que el jardín de las estatuas
Que el perfume del Verano que se pierde en el viento Vino sin que los demás jamás le viesen
y sus palabras devoran el tiempo.
( De En el tiempo dividido)
Traducción de Angel Crespo.
jueves, 14 de agosto de 2014
SEPARATA DE TABERNA DE CIMBELES.
Pequeña traducción de Tomás March.
(Poesía y Fe Religiosa)
La relación capital entre poesía y pintura, entre hombre y arte moderno, hoy en día, es simplemente esta: En una época en la que prevalece tan profundamente el escepticismo, o si no el escepticismo, la indiferencia hacia cuestiones de creencia , poesía y pintura y las artes en general son, en su medida, una compensación a lo que se ha perdido. Los hombres sienten que la imaginación es el próximo gran poder sucesor de la fe: el príncipe reinante.
Wallace Stevens.
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