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jueves, 5 de marzo de 2015

CARTA BREVE ACERCA DE UNA GRAN IMPOSTURA. Para José Rosas Ribeyro en el día de su cumpleaños. De un feminista inauténtico.


Carta breve acerca de una gran impostura. Para José Rosas Ribeyro en el día de su cumpleaños. De un feminista inauténtico.
Hay dos clases de impostura: la que inventa y la que suplanta, la que construye y la que destruye identidades. En la primera sobresalen los heterónimos de Pessoa (también algunos femeninos) y los apócrifos de Machado; un ejemplo de la segunda podría ser el caso del sindicalista catalán Enric Marco, quien recientemente se hizo pasar por sobreviviente de los campos de concentración nazis y llegó a hacer de esto un modo de vida.

La impostura que inventa autores y sus biografías la refiere José Rosas Ribeyro a Jusep Torres Campalans, de Max Aub, novela en la que Aub inventó no solamente a este escritor y pintor sino también algunas de sus obras pictóricas, y a otros textos sobre autores y autoras imaginarios creadas por Aub en su Antología traducida (1963). Pero la tradición es antigua: tan antigua que la escritora anónima peruana conocida como Amarilis aludió a Lope de Vega en su famosa “Epístola de Amarilis para Belardo” con el nombre de este heterónimo que Lope de Vega incluye en sus comedias y en sus romances pastoriles, siguiendo la tradición virgiliana. Y antes y después de Pessoa y Machado, que son, anteriores a Aub, podríamos seguir sin fin con el juego de inventar escritores y textos. Un juego que se ha detectado hace años en un poema atribuido a
una tal Márgara Sáenz, ecuatoriana que habría vivido entre 1937 y 1964.
En efecto, sabemos que el famoso poema “Otra vez Amarilis” (¿es casualidad la alusión a una escritora que jugaba con las identidades?) ha sido escrito por tres señores bastante inteligentes y dueños del lenguaje literario, que compusieron un texto interesante que se deja leer con cierta fruición, con las dosis justas de erotismo, despecho y desesperación.  Me refiero a Cisneros, Lauer y Oquendo. Pero que es aventurado definir como “excelente poema” o como “el primer poema femenino erótico, osado y sin inhibiciones” (Rosas, 2010). El poema funciona, aunque a partir de fórmulas ya ensayadas: se encuentran patrones de la situación erótica (“Una vez dije allí no ¿recuerdas?, dije después donde quieras”) por ejemplo en el texto de Julio Cortázar "Tu más profunda piel"1, especialmente en el último párrafo (“...sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo...); del despecho y la furia tras la separación (“¿Qué otro vientre recibe tu miel mía, peruano? Di/ qué frívola puta, qué sórdida hipócrita limeña”) en “Las furias y las penas” de Pablo Neruda (“En dónde te desvistes?/ En un ferrocarril, junto a un peruano rojo
...”); del juego con los pronombres (“Uno y uno, dos solos: yo y esa mierda que tú soy y yo añoras, desgraciado”) en “Las babas del diablo” de Cortázar3 (“Si se pudiera decir:
yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos”).
No es casual que estemos hablando de patrones acuñados por escritores hombres: ¿hay alguien que no haya sentido, al leer este poema, el vago eco de una voz masculina afirmando y cantando, a través de la voz femenina, un triunfo erótico y pasional? Este claro imaginario masculino podría ser, legítimamente, el juego de una conciencia femenina, si Márgara Sáenz hubiera escrito este poema, pero ya sabemos que no es así. En todo caso, el juego de construir una identidad y un poema tiene gracia, pero no la tiene que José Rosas, tal vez por la admiración –que no diré la envidia- hacia lo que considera una gesta logradísima, se lance, 35 años después de la escritura de unos poemas, a emular la hazaña “desvelando” su paternidad compartida (con Elqui Burgos) de la versión final de esos poemas de María Emilia Cornejo. Con un ansia salvadora que parece invadirle intermitentemente para rescatar a las mujeres del feminismo “mojigato y manipulador” o “cucufato y mentiroso, y que proviene también de la “rabia” (Izquierdo, mayo 2008) -otro sentimiento que le invade al ver el perverso uso que las feministas hacen de los textos, en este caso de los de María Emilia Cornejo- Rosas desvela que ellos construyeron en realidad los tres poemas mejores de Cornejo, pero que hasta ahora, sorprendentemente, cada vez que él lo revelaba se instalaba un pesado silencio. Se sabe (lo dice Armando Arteaga) que María Emilia entregó
los poemas a Isaac Rupay, director de la revista donde aparecieron, pero pongamos que después Rosas y Burgos los “arreglaron” para convertirlos en excelentes poemas construidos por dos poetas varones. Si fuera cierto - pongamos que estructuraron, de la manera que sea, versos ya existentes-, lo evidente es que los autores se encontraron con un material más potente y resistente que el anterior, y que no pudieron escribir un poema como “Otra vez Amarilis”, en el que la presencia/ ausencia del hombre crea sentimientos de absoluta entrega y de absoluta carencia.

Pero la cosa va más allá, y el caso es que la hipótesis se nos derrumba porque los testigos del hecho son mudos: que yo sepa, Elqui calla y tampoco el otro supuesto testigo que esgrime Rosas al principio de su alegato confirma esa escritura varonil y salvadora: en él, Rosas (Rosas Ribeyro, enero 2008) parece sentirse como el que salva del caos y de la mala escritura a la pobre María Emilia Cornejo, y aparenta realizar así una operación de impostura creativa que lo convierte en autor de la versión final de los poemas que, según él, “son el resultado de un trabajo de montaje y construcción que en 1973 hicimos al alimón Elqui Burgos y yo en base a los textos que nos alcanzó Hildebrando Pérez un año después de la muerte de María Emilia Cornejo” (Rosas Ribeyro, enero 2008). Podría entonces con esto, al parecer, acercarse al envidiado “juego que Elqui y yo asumimos con el espíritu irreverente con que un
anónimo poeta peruano había creado poco antes a una supuesta poetisa ecuatoriana” (Rosas Ribeyro, enero 2008). (Aquí está el origen del bicho).
Si eso no fuera cierto, si la suposición que hacemos fuera falsa, la declaración de autoría sería una impostura del segundo tipo, la que consiste en suplantar una identidad o una obra ya existente. Pues bien: al principio del artículo que citamos, Rosas solicita el apoyo de Hildebrando Pérez, al que presenta como depositario del secreto de la autoría de los poemas de Cornejo. Pero, para su mala suerte, el profesor Hildebrando rehúsa hablar de las correcciones a posteriori y, más aún, post mortem de que habla Rosas en su alegato. Apenas se compromete a hablar del taller de poesía de San Marcos en el que los poetas se criticaban y corregían unos a otros, y concluye que “los poemas de María Emilia han crecido desde entonces ante los lectores y seguirán creciendo más sin duda alguna: es más, creo que alcanzarán alturas insospechadas al margen de las acertadas propuestas o enmiendas que en ese entonces José y Elqui le alcanzaron a la muchacha mala de la historia” (el énfasis es mío). Para insistir: en ese entonces, durante el taller; y le alcanzaron, es decir, según la tercera acepción de la palabra en el DRAE, “coger algo alargando la mano para tomarlo”, usado en sentido factitivo, es decir hacer que María Emilia coja, alargando la mano, las correcciones y comentarios. Y nada más: no hay mención a esos poemas que, supuestamente, Hildebrando Pérez

Grande les alcanzó a Rosas y Burgos para que los convirtieran en poemas logrados.
Venciendo el temor a meterme en un avispero debo reconocer que JRR tiene argumentos para todo: dice que los testigos no hablan porque no quieren reconocer que cae el mito; dice que la Carmencita Ollé le dijo que lo sabía todo... Pero evidentemente es un paranoico que encuentra razones para su locura. De lo que nadie parece darse cuenta, porque todos andamos absorbidos en otra discusión, es de que Hildebrando Pérez NIEGA lo de la reconstrucción de los poemas a partir de un cuaderno u hojas que él habría dado a ellos, y Elqui calla en el olvido parisino.

Con lo cual sus principales testigos se van al garete.
V.H.

martes, 11 de noviembre de 2014

PARA ENTENDER A RODOLFO HINOSTROZA DE VLADIMIR HERRERA, SU AMIGO.





A Juan Cristobal, con quien nunca tuve disidencia por haber vivido en otro planeta, le dirijo estas líneas, cuando es fatigoso y permanente el ataque a Rodolfo Hinostroza en nombre de un izquierdismo anticomunista de guerrilleros buenos y otros que no lo son, aunque permanezcan en la montaña recién desacralizada como decía Lihn. También le muestro cómo William Rowe, que pertenece a la generación de J.C y de Hinostroza y que vivió su juventud en el Perú, discierne en un tema espinoso como el de la aproximación a Heraud. Así pues, camarada, que nuestros vicios ideológicos iluminen nuestra jornada.

W. Rowe “Para llegar Rodolfo Hinostroza”, en Miguel Casado (ed.), Cuestiones de poética en la actual poesía en castellano, Madrid/ Frankfurt, Iberoamericana/ Vervuert, 2009, pp. 137-154.

En 1963, el joven poeta peruano, Javier Heraud, murió acribillado en la selva peruana. Tenía 21 años. Había entrado clandestinamente al país
con un pequeño grupo de compañeros. Su meta era crear un foco guerrillero. Creía que de ese modo abrirían el camino a la revolución. Cuando murió Heraud, escribió Washington Delgado, otro poeta, algo mayor que él, ‘Dice un prosista chino que al principio no existe el camino, pero cuando muchos hombres pasan por un mismo sitio aparece el camino. Así es la revolución . . . entre el verbo y la acción el revolucionario escoge la acción.’ Por detrás, sin embargo, alentaba un discurso del martirio que no difería del que alimentaba el Poder.

Heraud era del grupo de jóvenes peruanos que habían viajado a Cuba para estudiar cine. Entre ellos estuvo Rodolfo Hinostroza. El estudio del cine resultó ser eufemismo del entrenamiento guerrillero. RH se negó a seguir ese camino. En la ocasión de la muerte de Heraud, entre las personas de izquierda, se alimentó el discurso del heroísmo y del martirio. Se escribía de ‘la muerte de un hombre por su pueblo’, de uno que ‘murió por nosotros.’ En la poesía del propio Heraud, también estaba la muerte como telos y valor: ‘supuse que / al final moriría / alguna tarde / entre pájaros / y árboles’; ‘la poesía es entonces, / el amor, la muerte, / la
redención del hombre.’ Detrás de la palabra está el sacrificio, dándole valor.
Difícil oponerse a tal discurso. De allí seguramente viene el verso de RH: ‘Que se abra para ti la rosa amarga del malentendido.’ Y estos otros:

Yo no estaré. Entonces mis huesos hablarán por mí,
y este siglo de catástrofes y trágica grandeza, penderá
ante mis ojos que vieron el fulgor de la matanza. Entonces
querré decir que mi amor fue más hondo . .

PARA ENTENDER A RODOLFO HINOSTROZA DE VLADIMIR HERRERA, SU AMIGO.





A Juan Cristobal, con quien nunca tuve disidencia por haber vivido en otro planeta, le dirijo estas líneas, cuando es fatigoso y permanente el ataque a Rodolfo Hinostroza en nombre de un izquierdismo anticomunista de guerrilleros buenos y otros que no lo son, aunque permanezcan en la montaña recién desacralizada como decía Lihn. También le muestro cómo William Rowe, que pertenece a la generación de J.C y de Hinostroza y que vivió su juventud en el Perú, discierne en un tema espinoso como el de la aproximación a Heraud. Así pues, camarada, que nuestros vicios ideológicos iluminen nuestra jornada.

W. Rowe “Para llegar Rodolfo Hinostroza”, en Miguel Casado (ed.), Cuestiones de poética en la actual poesía en castellano, Madrid/ Frankfurt, Iberoamericana/ Vervuert, 2009, pp. 137-154.

En 1963, el joven poeta peruano, Javier Heraud, murió acribillado en la selva peruana. Tenía 21 años. Había entrado clandestinamente al país
con un pequeño grupo de compañeros. Su meta era crear un foco guerrillero. Creía que de ese modo abrirían el camino a la revolución. Cuando murió Heraud, escribió Washington Delgado, otro poeta, algo mayor que él, ‘Dice un prosista chino que al principio no existe el camino, pero cuando muchos hombres pasan por un mismo sitio aparece el camino. Así es la revolución . . . entre el verbo y la acción el revolucionario escoge la acción.’ Por detrás, sin embargo, alentaba un discurso del martirio que no difería del que alimentaba el Poder.

Heraud era del grupo de jóvenes peruanos que habían viajado a Cuba para estudiar cine. Entre ellos estuvo Rodolfo Hinostroza. El estudio del cine resultó ser eufemismo del entrenamiento guerrillero. RH se negó a seguir ese camino. En la ocasión de la muerte de Heraud, entre las personas de izquierda, se alimentó el discurso del heroísmo y del martirio. Se escribía de ‘la muerte de un hombre por su pueblo’, de uno que ‘murió por nosotros.’ En la poesía del propio Heraud, también estaba la muerte como telos y valor: ‘supuse que / al final moriría / alguna tarde / entre pájaros / y árboles’; ‘la poesía es entonces, / el amor, la muerte, / la
redención del hombre.’ Detrás de la palabra está el sacrificio, dándole valor.
Difícil oponerse a tal discurso. De allí seguramente viene el verso de RH: ‘Que se abra para ti la rosa amarga del malentendido.’ Y estos otros:

Yo no estaré. Entonces mis huesos hablarán por mí,
y este siglo de catástrofes y trágica grandeza, penderá
ante mis ojos que vieron el fulgor de la matanza. Entonces
querré decir que mi amor fue más hondo . .

jueves, 12 de junio de 2014

GENTE PULENTA QUE AHORA AMAMOS MENOS.

GENTE  PULENTA  QUE  AHORA AMAMOS  MENOS.

Viajando a México a conocer a mi primer hijo y olvidando el Perú al que ni por asomo pensaba volver, me topé aquella noche de navidad del 81, en un piso de San Ángel con una mesa y su mantel. Sobre ella un inmenso pavo separaba a dos contrincantes: ella, muy mexicana, vestida de noche y rotunda y él con un gran cuchillo intentando romper el pavo. El peso de mis maletas me hizo olvidar la inconveniencia de mi presencia en esa noche y a esa hora.  Por lo que pregunté por mi hijo y su madre que no estaban allí. Yo venía de Barcelona con mis regalos de navidad para el niño al que un año antes no pude conocer.
Me contó T que se habían ido el niño y su madre a Acapulco. Supongo que para cambiar de cara y de perplejidad me puse a beber con ellos y aquel pavo que inexplicablemente el galán no podía cortar. Le hice los honores al tequila para caer rendido. La chica invisibilizada por el pavo tenía la gracia suficiente para emborrachar a los hombres y a las botellas. Era una infrarrealista. Se llamaba Mara Larrosa. Tulio confiaba en pegarse el lote esa noche a expensas de la dueña de casa y yo llegaba de Barcelona a malograrlo todo. Posteriormente aquella “infra” me hizo conocer, en una cadena interminable de cantinas, a otros borrachines, todos belicosos y mal encarados. Y a los que había que poner en orden. Aquella época me la pasé a los golpes en un D.F. hecho a la medida. Y es que Efraín Huerta había saludado mi libro Del Verano Inculto y unas semanas después David Huerta hacía lo mismo. A algunos no les gustaba eso. Y mucho menos a T. que hacía ya un año venía pasando inadvertido.
En Barcelona unos dos  años antes yo había estado vagabundeando por el Zurich con algunos mexicanos y chilenos que hablaban del ser y la nata. En esa plática el otro peruano era el poeta Américo Yabar. Quien cargaba en estrechas escaleras la borrachera coja de Guillén Orlando y la de Mario Santiago. A ellos los recuerdo como si fuera ayer sobre todo por una pátina de amargura sobre sus rasgos mexicanos más bien alevosos. Los dos eran insoportables y yo tenía otras cosas que hacer. Bolaño en cambio no adolecía de amarguras ni bebía mucho y la presencia furtiva de Montané Bruno, era más bien agradable. Luego recuerdo a dos, casi adolescentes, casi nalgones: David Goldin, mexicano y Juanito Harrington, chileno. Nunca, hasta hace poco, supe a qué se dedicaban estos muchachos. Al chileno tengo que agradecerle haberme presentado a M.P. mi gran amada mexicana, en el museo de Chapultepec. Pero yo ni por el forro que fuera poeta y además “infra”. Sorpresas te da la vida. Y el Facebook. 

La amistad con Bolaño transcurrió como el agua mansa desde el camping de Castelldefels hasta las recepciones de Herralde en el Café de Colombia y el traspatio de alguna editorial. Justamente saliendo del Café de Colombia fue la última vez que lo vi. Lo que no recuerdo- como sí lo hace Vila-Matas- es quién se subió al taxi. Si yo, o él.

miércoles, 30 de mayo de 2012

MARÍA EMILIA CORNEJO REVISITED o el pasado no perdona.













Se anda escribiendo por ahí que los poemas de Maria Emilia Cornejo fueron publicados recién en 1986.
En este post demostramos que fueron publicados en agosto de 1973 en la revista del gran ya desaparecido Issac Rupay. Con esto también se desbarata la patraña de un gil -que preferimos no nombrar- en la que asevera haber corregido esos poemas. V.H.

martes, 17 de abril de 2012

IMAGEN BREVE DE LA GENERACIÓN DEL 70. O NO SÓLO EN LIMA OCURREN COSAS.


Pintura de Victor Humareda


LA 
MARGINALIDAD EN LA GENERACIÓN PERUANA DEL 70       
  
La sensibilidad de la generación del 70 peruana se inscribe en un clima generalizado en este momento en Latinoamérica, que en parte se adscribe al movimiento beat, y dentro de éste no sólo a las lecturas literarias, determinantes sin duda: la sensibilidad de esta época la determinan también las drogas, la música beat y sus grupos emblemáticos, el cine rodado en América, y las presencias de Allen Ginsberg en Lima y Jack Kerouac en el Cusco. Como sugieren estas anécdotas, no sólo en Lima ocurren cosas: en el Cusco, el poeta Américo Yábar da un recital esposado, protegido por el  poeta consagrado Cholo Nieto; Raúl Brozovich se pasea con Jack Kerouak por la Plaza  de Armas comiendo helados. Este momento también se convierte en uno de conexión latinoamericana y europea. Acuden a Lima escritores europeos y latinoamericanos; y luego, debido al éxodo tras el primer momento de relación con la revolución peruana de Velasco y sus órganos periodísticos, se genera un circuito que se amplía por la errancia latinoamericana de la época.  Toda esta marginalidad internacional da una serie de productos poéticos que examinaremos a la luz de la gestión de esa marginalidad que se vuelve a veces, para algunos, una etiqueta de  autodefinición defendida como un espacio conquistado.
Helena Usandizaga

jueves, 29 de marzo de 2012

Los Nuevos Nuevos de la Generación del 70

Los Nuevos Nuevos, la brevísima antología de cuentos en la que aparecen mis amigos del setenta es una prueba también de la amistad que hubo entre Cesar Vega Herrera, Nelson Castañeda y Fernando Ampuero. Los tres bordeando los veinte años a más  tardar, y de manera propia dan por sentada en esta antología su condición de escritores. La misma que con el pasar de los años ha sido elevada a merecidos destinos literarios. Con lo que pruebo paladinamente que con algunas excepciones la cosecha del 70 salió buenaza. V.H.

lunes, 23 de enero de 2012

DEDICA VLADIMIR HERRERA A SU PAISANO-

IMITACIÓN  DE  SUN TSÉ.

Cobarde como un perro ciego
Huye el poeta asesino
Como su memoria huye
De la neblina retinta y
Su recuerdo enreda
El verde vestido de espía
Al viejo puente de plata

Mastica los besos de opio
Llagados de  hogar infecundo
Llagados de su vejez cobarde.

Vladimir Herrera.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

PRIMERA PERFORMANCE ENTRE PÁJAROS Y ÁRBOLES.17-18-19 DE DICIEMBRE.

El blog Laguna Brechtiana y la Revista Trafalgar Square invitan a la
PERFOMANCE:  POEMAS ENTRE PÁJAROS Y ÁRBOLES. 17-18-19 DE DICIEMBRE.
Invitación a escribir entre pájaros y árboles (Javier Heraud). Performance. Poesía en el viento. Tinta china sobre tocuyo en albayalde entre los pinos de Ranhuailla. Celebración en la mañana de los años mil. Toda la poesía del continente sur junto a los brujos de la nieve estrellada. Tres días al alba de los caminos, las lagunas, los ríos. Tres noches de constelaciones y lluvia con las naves del corazón bebido. Tres noches sobre el caballo rubio de las horas. Todo grabado y publicado. No poses. No vaguedades. No increíbles. Chuchuhuasi. Traemos el mar del Callao a las montañas del Cusco. Traemos el mar de Barcelona en las nubes de Larrea  y Vallejo. Llegamos al lago primordial de Nava y Churata.  Trío eléctrico y caravana con teatrín y sueños. Y recuerdo de Carlos Trías, Raúl Brózovich, Osvaldo Lamborghini, Hector Libertella y Pablo Guevara.
Lista de invitados:
Carlos Lopez Degregori/Américo Yabar/Basilio Sánchez/ Miguel Ángel Coletti Coletti/Carlos Estela/Edgar Saavedra/Pablo Salazar-Calderón/Vanesa Martínez/Calderón Fajardo/Feliciano  Padilla/Omar Aramayo/Mauro Mamani/Tamara Kamenzain/Velasquez Carambell/José Córdova/Kreit Vargas/Filonilo/Juan Carlos Lázaro/Armando Arteaga/Carmela Gutierrez/Marina Schereiber/ Alfredo Portal/Rober Baca/Bernardo Rafael Alvarez/Carlos Carnero Figuerola/Rosina Valcarcel/Ostolaza/Carlos Quenaya/Pedro Granados/Fredy Roncalla/E. Verástegui / Frido Martin/Flores Aibar/Juan Yufra/E. Vila-Matas/Cristina Fernández Cubas/Rodolfo Ibarra/Gloria Mendoza/Fernando Ampuero/Rafael Sender/Huapaya/Lazarte/Antonio Cisneros/Rodolfo Hinostroza/Velasquez Iwaki/Leo Tarifeño/ Lolo Palza/Oscar Málaga/Elqui Burgos/Jorge Najar/ José Carlos Cataño/Carlos Meneses/Santiago Lopez Maguiña/Gabriel Meraz/Rodrigo Quijano/ Teresa Ruiz Rosas/Diana de Hollanda./Mauricio Electorat/Martin Horta/Miguel Paz/Fischer/Musso/Angeles Martínez/Roger Rumrril/Fernando Chueca/Magdalena Chocano/William Rowe/Willi Niño de Guzmán/Yoyo Manrique/ Raul Tola(padre)/Rubén Quiróz/Mirko Lauer/Oscar Collazos/Harold Alvarado Tenorio/Ernesto Carrión/Alfredo Herrera/Toni Marí/Nicole D´Amonville/Rodolfo Hässler/Isabel Sabogal/Willi Hurtado de Mendoza/Maru Delgado/Raul Gallegos/Nené/Gabriela Cuba/Cecilia Podestá/Camilo Torres/Bernardo Rafael Alvarez/Leonardo Tarifeño/Juan Mezco/Carlos Hénderson/Abelardo Oquendo/Leonidas Zeballos/Montalbetti/Domingo de Ramos/Juan Cristóbal/Vladimir Herrera/Helena Usandizaga/Jorge Kishimoto/Ramos Van-Dick/Galo Torres
Recomendaciones: Traer ropa de lluvia. Los organizadores esperan en la escalerilla del avión o autobús. Se cuenta con alojamiento y comida. Vía E-mail: Confirmar asistencia para viaje y entradas a Machupicchu. Confirmar asistencia para excursión a Puerto Maldonado. Confirmar asistencia para excursión al Lago Titicaca. (Las reconfirmaciones se hacen llegando a Cusco)Los poetas jóvenes traerán su bolsa de dormir. Las poetas tendrán habitación con baño. Los poetas mayores tendrán chimenea y pantuflas etc .
Los organizadores: aucells2009@gmail.com
Teléfono 084-226330 begin_of_the_skype_highlighting            084-226330      end_of_the_skype_highlighting. Celular 984986279. RPM # 0040013

miércoles, 16 de noviembre de 2011

QUIÉN INCENDIÓ EL CUARTO DEL POETA PUNEÑO Y LA ACTUAL MINISTRA DE CULTURA?



Feliciano Padilla
Omar Aramayo y
Vladimir Herrera
Junto al lago. Año 2011.


Quién incendió el cuarto del poeta puneño y la actual Ministra de Cultura?
Sopa de floripondio, dice Omar Aramayo que tomamos aquella madrugada en que quedamos mirando el techo como arañas colgadas durante tres días en aquel cuarto o mansarda al fondo de un jardín en Miraflores. El lío debió haber sido cruel porque luego aquel cuarto o mansarda se quemó, se incendió o lo incendiaron llevándose al cielo la mejor ropa de la actual ministra de cultura y los mejores poemas de Aramayo. Yo recuerdo que la primera noche nos puso mala cara un escritor demasiado serio y solemne para su edad que tecleaba apresurado sobre una mesa cuando entramos, se comportaba como el hombre de la casa cuando probablemente sólo era el montalbán del momento. Lo cierto es que nuestra presencia le chocó y nos lo hizo notar. Han pasado casi cuarenta años desde entonces y el otro día en Puno, en un lugar mágico descubierto por Aramayo, llegamos a la conclusión de que quien quemó el cuartito azul de la actual ministra de cultura y del poeta  fue el escritor serio y solemne para el que  resultábamos insoportables. Nadie más podía odiar tanto a aquella pandilla de floripondeños que combinaban la inspiración con el San Pedro y la mariguana para terminar jugando pichanguitas  en la playa. En Barcelona fui acogedor con el escritor serio y solemne que ya esbozaba una sonrisita maligna mientras señalaba su destino en París. Hasta le presenté a Petra, una gigante holandesa que parecía aplastarlo con su bondad. Pero en París con Hinostroza huíamos de él sobre todo cuando andábamos en La Coupole acompañados de las actrices de Enmanuelle, la peli Porno-suave del momento. Años en que el ronco Hinostroza  las llevaba y  las traía. Pero esa es otra historia. Volviendo al escritor serio y solemne: la última vez que lo vi fue en Cusco. Se molestó conmigo por yo haber dicho que André Coyné me había contado de sus encuentros con Haya de La Torre en bares de muchachos en Tokio. Me dijo con un tufillo apristón que yo no debía hablar así de un gran hombre. Como si los grandes hombres no pudieran ser mariquitas.

VLADIMIR HERRERA.


(Se premiará con un libro de la Laguna Brechtiana a quien identifique al fosforígeno escritor de mediana fama.)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dos poemas de Patrick Rosas Ribeyro hallados en Haravi la revista de Paco Carrillo. Número 29. Noviembre de 1971.

Dos poemas de Patrick Rosas.

Recuerdo de mi madre  entre las avenidas
sola y distante

Sola e iluminada en tu vestido azul
Ruedas la carretilla de metal con esa misma pausada pesadez
Con que tecleas sobre hojas blancas de papel en el trabajo
Apareciendo entre las largas filas de comestibles en el supermercado
Igual a la  imagen  de un retrato que se amarillea con el paso del tiempo
Igual a la imagen de  tu silencio
Cuando me encuentras tramontando las calles
Olfateando vitrinas
En noches y mañanas de las distintas fantasías del año
Sola por una avenida de latas de comida
Vas buscándome lentamente distante
Queriéndome decir que entiendes al decirme que no con la mirada
Vienes jalando esa pesadez que llevas
Caminando triste entre las avenidas
Rodeada de automóviles
Dispuesta a enfrentar una semana impregnada de deudas
De polvo de oficina
Enseñando la mejor cara de ti
La más arregladita
Pasas jalando esa misma pausada pesadez que se pierde distante
Transformada en un recuerdo que oscurece conmigo en el fondo de mis bolsillos
Un tanto borrado por el uso
Por el constante frotar

POEMA
Dile adiós
Sobre esa larga avenida de tilos
Camina su sombra morada
Siento crujir en otoño las hojas cuando pasa
Y los automóviles hacen funcionar los parabrisas
Como aquella mañana fría pluviosa
Los aviones sin poder abandonar el aeropuerto
Y él una andrajosa sombra mágica
Escondida en su propia aquiescencia
Dile adiós
Definitivamente hoy se ha perdido
Sus cabellos sus ojos su boca
Una imagen de la propia imagen
Dormida en nuestro  recuerdo como un infante enfermo
Dile adiós

jueves, 6 de octubre de 2011

La poeta brasileña Diana de Hollanda ha traducido para la Revista Zunai con mucha felicidad a un grupo de siete poetas peruanos de diferente índole y edad. Por lo que a mi respecta me siento honrado y agradecido.


ZUNÁI - Revista de poesia & debates
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 VLADIMIR HERRERA




HAROLDO DE CAMPOS
¿Quién te perdió Poesía
que ni te esperan
en el antro de dicha?
¿Qué habladuría te sorbe
naturaleza en que venías
alzada en los dólmenes?

(Y cuán escasa
la ceremonia del tiempo
su brisa de cólera
tus enseres te oculta)

¿Qué te perdió, Poesía
estampada y quien trabaja
para ti tras el biombo
que hasta los Narodsniki
te odian?

HAROLDO DE CAMPOS

Quem te perdeu Poesia
que nem te esperam
no antro de felicidade?

Que falatório te sorve
natureza em que vinhas
alçada nos dólmenes?

(E quão escassa
a cerimônia do tempo
sua brisa de cólera
teus utensílios te oculta)

O que te perdeu, Poesia
estampada e quem trabalha
para ti atrás do biombo
que até os Narodsniki
te odeiam?

Tradução: Diana de Hollanda




*
Vladimir Herrera (Lampa, 1950). Publicou seu primeiro livro de poemas Mate de Cedrón, em 1974. Morou em Lisboa, Roma, Paris e Barcelona. Nesta última cidade fundou a editora artesanal Auqui. Dirigiu as revistas Trafalgar Square e Celos. Em 1980 obteve uma bolsa do Instituto Nacional de Bellas Artes de México e durante um ano trabalhou numa oficina de poesia com Tamara Kamenszain e Alberto Blanco. Além do já mencionado livro de poesias, é também autor dos livros Del verano inculto (Valencia, 1980),  Pobre poesía peruana (Barcelona, 1989), Almanaque (Barcelona, 1990), Kiosko de Malaquita (Barcelona, 1993) e Poemas incorregibles, uma antologia de sua poesia, publicada em Barcelona por Tusquets Editores no ano 2000. Atualmente mora em Cusco e recentemente teve seu primeiro livro reeditado pela Cascahuesos Editores.

*
.

domingo, 2 de octubre de 2011

ESCRITOS UN DÍA EN BEIJING. INÉDITOS DE ÓSCAR MÁLAGA.

Óscar Málaga es uno de los pocos grandes poetas de la generación del 70 en el Perú que se puedan contar con los dedos de una mano. También se puede decir cualquier cosa de esa mi generación. Pero me atrevo a afirmar que lo que ha venido después entre nosotros los poetas peruanitos es poca cosa. Recibo pues emocionado estos versos ineditos de un antiquísimo amigo que sigue escribiendo con la belleza de siempre.






POEMA DE AMOR

Un lirio blanco
se abre
las venas en mi cama.
Siempre
vivo atento
a la poesía.
Las palabras
no tienen escrúpulos.

(Inédito)


Los héroes se alimentan de anfetaminas
Los héroes se alimentan de anfetaminas
No hay otra manera de besar a la mujer que amas,
Nadie cree que la poesía te cuesta la vida.
Alguna vez fui un cisne borracho. La dificultad
es que no puedo recordar ninguna canción.
Ahora busco un parking solitario
para establecerme por toda la eternidad.
Los héroes viven disfrazados de travestís
No hay otra manera de soñar.
Nadie comprende que la poesía te cuesta la vida.
Alguna vez estuve a punto de poner los pies sobre la tierra
La dificultad es que sigo cayendo en el vacío.
Los árboles no son necesarios para poder entonar tu canto.
Siempre canté encerrado en una jaula.
Los héroes no recuerdan ninguna canción
No hay otra manera de escribir poesía.
No hay otra manera

(Inédito) 

Poema a mi padre 
He visitado el cuarto de mi padre:
El cancer huele a bosque de limoneros.
No miraba al cielo, leía los periódicos.
Todos buscamos buenas noticias.
El amor me da miedo. Es sensato tener miedo.
Mi hermano, el fuerte, dijo, sabe que se va a morir.
Muchas palabras aniquilan la poesía.
Afuera era un día iluminado.
Cada flor crece en su lugar. La confusión
es la sospecha. Y he buscado una cantina. 


(Inédito)



lunes, 22 de agosto de 2011

SUSANA BACA: MINISTRA QUE AMABA LA POESÍA.


  1. La actual ministra de cultura Susana Baca solía llegar por las mañanas con Jorge Pimentel al Pasaje Velarde 113, cerca de Wilson el año de la catapúm. Traían  su incakola, su chancay y algunos chicharrones para los vagos aquellos que pernoctábamos en esa piscina. Sus razones tendrían. Porque en esos poquísimos metros cuadrados habitábamos Omar Aramayo mi paisano, el zambo Verástegui, Oscar Málaga, y el que esto escribe. A Verástegui lo dejábamos dormir con  medio cuerpo afuera para que nuestros sueños de humo tuvieran paz. De ello se encargaba el incorruptible Málaga mientras una soga para ahorcados presidía la noche.
  2. La futura ministra con el signo de géminis en las manos y enamorada de la poesía era una auténtica inspiradora de aquellos desgreñados. Por las noches y en mancha éramos invitados a casa de Chabuca Granda. Creo recordar que Cesar Calvo era el puente. En casa de Chabuca cantaban Andrés Soto y Paco Guzmán, nuestros íntimos de Jesús María también asiduos al pasaje Velarde 113.
  3. Hasta que un día empezó la diáspora: Oscar Málaga se casó por primera vez con uno de mis trajes cusqueños. Verástegui publicó sus Extramuros y no se le volvió a ver. Aramayo y Susi se fueron junto a Gonzales Viaña que desde entonces comenzó a odiar la poesía. Sobre esto pueden dar más detalles los interesados. Aquel año también se publico Mate de Cedrón y el autor se fue de Lima.
  4. VLADIMIR HERRERA. 

lunes, 25 de abril de 2011

CARTA ABIERTA A UN DISIDENTE DE POSTÍN

CARTA ABIERTA A UN DISIDENTE DE POSTÍN: José Rosas Ribeyro.

A ti que siempre has sido disidente de lo que sea y pequeñoburgués  del día de los inocentes, seguro que no te va a gustar esta aproximación pública que espero deje alguna enseñanza por ahí. Te dije que te arriesgabas a una carta abierta y aquí la tienes en esta Laguna Brechtiana a la que insultas  olvidándote de Brecht, quien por tus posiciones políticas peregrinas te merece el menor de los respetos. No es mi culpa que hayas terminado siendo un anticomunista de sombrilla y pandereta. Yo no te metí en eso. También te dije mi querido Burt Lancaster que la embarraste cuando te metiste con la memoria de MEC. Pero no te has detenido y has seguido insultando desde el balcón que te dejaba cierto comisario implume.  Pues, ahora te van mis impresiones sin ánimo de lucro. 
Si tuviera que hacer una biografía tuya diría pronto que ha sido la biografía del miedo. Porque siempre me has dado ¿provocado? la extraña sensación de que vives aterrado por la picadura de un mosquito. Eso y tus rulos rubios de la juventud es lo que me queda de ti. Ten en cuenta que no nos vemos hace treinta años. Y hace poco te he encontrado  en ese blog tan formalito en el que colaboras.  En un principio me alegró saber que todavía tenías inquietudes literarias. Aunque el tema que tocaras fuera el suicidio y alguna historia familiar penosa que no dejó de conmoverme.  Fue entonces que llamé a Yoyo  alarmado y temeroso por ti. Le dije que leyera esas líneas  pero él rápido me calmó haciéndome recordar que desde la adolescencia hablas de lo mismo. Entonces aplaudí. Voilá. Y me quedé tranquilo sabiendo que por el momento no te dispararías en la nuca. Y siguieron pasando los días en esta provincia desalmada que es el Perú. Hasta que me di de bruces con unos insultos y descortesías graves  en contra mía, de mi pata Ampuero y mi paisano Calderón Fajardo. De ellos tengo la impresión de que ni te conocen ni les interesas. Hacen bien. Pero en mi caso es distinta la cosa porque a pesar de que te me escabullías en París yo he podido seguirte el rastro del miedo preguntándome si con ese talante algún día podrías escribir algo que valga la pena.  No puedo dar fe de que haya sido así. No he leído nada tuyo, y creo que igualmente desconoces mi obra. Es una pena. Pero debieras recordar que publiqué textos tuyos en mi revista Trafalgar Square a principios de los ochenta en Barcelona.
Volviendo al pasado. Me gustaría que te preguntes por qué Marina Castro, publicó Mate de Cedrón en la imprenta de Juan Barea siendo tan o más amigos tuyos y afines en lo político que del suscrito y no publicaron nada tuyo. Ser amigo de los editores no te sirvió de mucho. O es que en ese entonces no tenías nada que mostrar? Y ya te preparabas para hacerte exiliar por el gobierno de turno para que el viaje te saliera barato. Se entiende no? Siempre fuiste periférico entre el estudiantado y la militancia pero siempre ocupaste un lugar central a la hora de escapar en avión. ¿Cómo lo hacías?
Y ahora apareces en Lima diez días  al año y te mandas unos rollazos acerca de la cultureta local insultando a diestra y defendiendo lo indefendible a siniestra. Luego te haces yunta de una piraña bloguera, que las hay, para volver rápidamente a París donde no te soporta ni tu propio hermano. Patrick a quien por fin entiendo. ¿Cómo no me había dado cuenta?
(Siendo que la memoria es aleatoria, no comprendo porqué te has mostrado memorialista en esas declaraciones a dos chicos que  han intentado acercarse a nuestra generación con poca fortuna. En un libro que oculta gran parte de lo que fueron esos años, en el que los personajes centrales  no figuran por ningún lado. Claro que con informantes como tú se entiende que cayeran en el  error  esos angelitos. Por ejemplo nuestra generación fue básicamente salsa y no rock. Acuérdate de los llonja partys en el cuarto de Leoncio Bueno donde literalmente no cabíamos de gozo. En los talleres Tunjar no había una sola gota de rock. A lo mucho alguna canción de los Saicos y muchas gotas de ron. Y entonces a qué viene tu memorabilia, cómo es que te  sientes tan cómodo recordando por tu cuenta lo que no fue?)
El problema es que ya estamos viejos, y como quien calla otorga debo precisar lo siguiente: como buen bailador prefiero la salsa dura, igual que la poesía dura prefiere a un buen poeta antes que a la salsa romanticona o sensual. Y a ti jamás te ví bailar salsa en la Chapelle Lombarde ni en el New Morning. Se entiende que para mí la poesía es Forma, casi escultura. No esos versos largos como sábanas desteñidas que tanto te gustan a ti y a tu piraña del facebook. Lo que  no pasa, por lo que lleva más de insulto que de crítica es que digas de mí lo que me avergüenza por ejemplo de tu propia poesía: que era fofa, blanda, y grosera. En ese sentido está claro que el flaco Málaga lo hizo mejor. Más huevos y mejor torta. Porque, diciéndolo todo de una vez,  Málaga hizo en Poesía todo lo que tú siempre quisiste hacer. Y  te dejó sin piso. Te quedaba sin embargo tu admiración secreta del ñeque y la potencia que tenían Pimentel y Juan Ramírez. Por lo que quisiste formar parte de su rumba pero algo falló. Entonces llegaste a la conclusión de que lo mejor era dinamitar Estación Reunida, cosa que te demoras en hacer hasta ahora.  Vives en una explosión lenta como en esa película de Antonioni, Blow Up. Por lo que te aconsejo que vengas a vivir al Perú o en su defecto a Chile que no está mal. Porque en París no eres nadie. Aquí todavía te puedes pelear conmigo. Hasta podríamos hacernos una pichanguita en la playa si la hubiere. Pero, por favor devuélvele los negativos de la foto con Bolaño a Margarita  porque son suyos. No te hagas. Y reconoce que, sin cachita, escribo bien.
Vladimir Herrera.