lunes, 26 de septiembre de 2016

AMIGOS CLANDESTINOS Y CARMEN PÉREZ DE VEGA.


Amigos clandestinos y Carmen Pérez de Vega.

1.-

El artículo de Ignacio Echevarría  en el suplemento de El Mundo que Carmen Pérez de Vega le hizo llegar a su amiga H.U. porque ambas habían conversado extensamente en los últimos tiempos acerca de la persecución incesante de la viuda Carolina López a la compañera y amante de los últimos años de mi amigo Roberto Bolaño. La bien llamada Carmen Pérez de Vega. El artículo, digo, de Ignacio, deja ver en tafetanes níveos y con sutil premura algo que los cercanos al asunto veníamos observando de unos años a esta parte: el cambio repentino de Carolina López hacia todos y todo lo que supusiera la existencia de Carmen Pérez de Vega.  Los pormenores están expuestos en Bolaño Borrado,el artículo de Echevarría donde trasluce una Carmen Pérez de Vega más borrada aún. porque no me cansaré de señalar que la negación de su existencia es el verdadero motivo y razón de hacer de la viuda y madre. Los celos filosóficos que suelen ser retroactivos y la voluntad del dinero han hecho posible esta persecución inane de la esbelta y última amante de Bolaño. La misma que según cuenta H.U. nunca por nunca pidió nada del legado del famoso escritor y más bien decidió perderse por el Amazonas un buen tiempo. 
Los que somos sensibles a los temas legales por haberlos sufrido sabemos lo que significa una demanda millonaria de lo que sea y por lo que sea, contra alguien que como Carmen sólo vive de su trabajo. Adjuntemos que el peso del dinero de la demandante será un auténtico suplicio para la demandada que no hizo nada salvo ser la compañera de los últimos años del chileno.

Con Ignacio Echevarría de visita en Cusco por razones familiares, hablábamos de Roberto, la enfermedad de Montano y su repentina fama. Le sugerí que le dijera que se viniera al Perú a alivianar sus males. Tiempo después Roberto pasó a mejor vida pero su fama siguió creciendo. Con H.U. había él compartido  eventos varios razón por la que H.U. simpatizaba con esa chica delgada que siempre acompañaba a Roberto y de la que terminó haciéndose amiga. Para los desprevenidos debo señalar que H.U. es mi mujer de toda la vida. No sea que también seamos demandados por un quítame de encima esta pena. V.H.

2

Cuando Carmen Pérez de Vega recuerda sin dramatismo ni sentimentalismo aquellos años de su vida con Bolaño, una se imagina las conversaciones, las risas, los placeres compartidos, el apoyo a la escritura cotidiana, las discusiones entre dos inteligencias que saben enfrentarse y encontrarse con pericia y lucidez. Las estrategias ante la enfermedad, los viajes al hospital, las señales intercambiadas entre ambos en la UCI sin mencionar lo extremo del momento.

Los pasos de una memoria que la acomodada viuda Carolina López también querría borrar, el derecho al recuerdo y al olvido de los momentos vividos, a la melancolía y a la vida que generan; la fuerza de lo vivido que se querría hacer desaparecer al borrar a quien recuerda, al negar la existencia y la historia de Carmen Pérez de Vega.

H. U.

1 comentario:

Fatima Guerra dijo...

Enhorabuena por haber disfrutado de la amistad de Roberto Bolaño.En sus obras aprecio como se recrea con los amigos,entre otras maneras de ser más humanos.Empecé con detectives,pista de hielo,otra pequeña y he terminado 2066.Desde Tenerife,Canarias,una lectora admiradora y sobre todo agradecida por regalarnos el universo narrativo de Bolaño