sábado, 4 de junio de 2011

ERGO, ESTO ERA LO QUE QUERÍAMOS DECIR:

Libertella y los "malentendidos" de la 


literatura

Por Leonardo Tarifeño.

En el buenísimo blog de mi amigo peruano Vladimir Herrera encuentro una declaración de Héctor Libertella (buen amigo de Vladimir) con la que concuerdo plenamente. La cita está extraída de una entrevista que Alejandro Margulis le hizo al creador de¡Cavernícolas! en Buenos Aires, me hubiera encantado saber más de ese encuentro pero los datos ni siquiera están en el link original. Dice así:

“La literatura siempre ha sido un lugar excesivamente reaccionario, ritual, reglamentado. Siempre pretendió ser la dueña del sentido. La palabra siempre se entronizó como la que dice, la que interpreta, la que produce el mundo. Siempre se arrogó ese derecho frente a disciplinas más light, como la música o la pintura. Al lado de las variaciones de un dibujante o un saxofonista, el escritor siempre pasará como el sabelotodo, el culto. Es todo un gran chiste, por no decir un malentendido. Y la literatura, sabia, vieja zorra, siempre se alimenta de ese malentendido”

La idea es importante porque da en el corazón del que tal vez sea el mayor tabú del mundo literario: la falsa importancia que se dan muuuuuuchos escritores, la injustificada superioridad con la que observan -entre otras cosas - al resto de las artes y el patetismo de unas ínfulas que en definitiva no son más que ingenuidad ante las trampas de la literatura. A mi manera de ver, sólo aquel que entra al arte en puntas de pie puede creer que ahí adentro hay algo parecido a un pedestal; la literatura es mucho más esquiva, cabrona y traicionera de lo que parece, y creer, como bien apunta Libertella, que es la “dueña del sentido”, supone una candidez casi enternecedora. En no pocas ocasiones, grandes escritores han dicho que la literatura sirve para desconfiar de las apariencias del mundo y verlo en su verdadera dimensión; curioso que ese mismo impulso no les sirva para desconfiar de la propia literatura, la mayor fábrica de pedantes encerrados en sí mismos que conozco. El arte es sagrado y para estar a la altura hay que trabajar mucho, sospechar del dominio personal de la disciplina y tener los ojos bien abiertos. No me parece el caso de muchos de quienes más se arrogan el rol de “sabelotodo”, como bien apunta Libertella. Por suerte, me da la impresión de que la democratización en el consumo artístico y la mayor accesibilidad a las distintas disciplinas han hecho que los arrogantes hayan perdido buena parte de su credibilidad, siempre basada en el elitismo tribal y la admiración incondicional de un público sumiso. Empieza a cumplirse el sueño de la literatura: leer sirve para sospechar del mundo, y eso incluye a los propios escritores. La música, la pintura y otras artes no son menos ni “más light” que la literatura, y las grandes diferencias que hay en la manera de entenderlas, vivirlas y disfrutarlas nos enriquece como no lo hace, ni lo puede hacer, la literatura por sí misma. ¡Qué bueno que alguna vez alguien haya tenido el coraje de atentar contra aquello de lo que se aferran quienes se hacen pasar por artistas!
Leonardo Tarifeño.

domingo, 29 de mayo de 2011

"trist el que mai no ha perdut per amor una casa". Mauricio Electorat.

TRISTE  EL  QUE  NUNCA  HA  PERDIDO  POR AMOR  UNA  CASA.

foto de Joan Margarit

Esta bella frase es, en realidad, un verso y el título de una antología de Joan Margarit, uno de los mejores poetas catalanes actuales. Es una frase, pues, en catalán, y suena, desde luego, mucho mejor en su lengua original: "trist el que mai no ha perdut per amor una casa".  Dicho sea de paso, los chilenos, los sudamericanos en general, que hemos pasado años de nuestras vidas en Barcelona, acostumbramos a decir que el catalán es una lengua fea. Pero, ¿qué es una lengua fea? Una lengua de sonoridades poco agradables al oído, me imagino, con combinaciones fonéticas poco graciosas (conocí a más de alguna señora que explicaba que no aprendía catalán porque le tenía pavor a perder su italiano, como si comprender los versos de Aussias March o de Josep Carner en su lengua original pudiese mermar en algo la memoria del Dante o de Pavese). Si saco esta frase a colación no es para hablar del catalán, aunque... de alguna manera sí lo es, porque, en primer lugar, seamos serios: ¿puede una lengua ser fea?... Yo creo que no, yo creo que toda lengua es, o asegura, un prodigio, el de la comunicación entre los hombres y no me estoy poniendo milenarista, ni mesiánico, ni pre o post romántico, pero ¿no les parece a ustedes absolutamente prodigioso imaginar que en la misma lengua en que se escribió La Odisea se haya podido cocinar, enamorar, comprar y vender y dar y recibir órdenes, por ejemplo, durante las guerras tebanas o la famosa guerra de Troya, si es que alguna vez tuvo lugar?  No hay lengua fea, probablemente nosotros ―quienes nos negamos a aprender catalán, o turcomano, por miedo a perder nuestro italiano del Café Florian, o nuestro francés de Chez Lipp― seamos los feos. En segundo lugar, quienes afirman que la catalana es una lengua fea, lo más probable es que no hayan leído nunca poesía en catalán. "Escuchen", si no, este fragmento de Salvador Espriú: "El sol ha anat daurant /el llarg somni de l’aigua (el sol ha ido dorando/ el largo sueño del agua). Aquests ulls tan cansats / del qui arriba a la calma / han mirat, han comprés, /oblidaven. (estos ojos tan cansados/ del que arriba a la calma/ han mirado, han comprendido/ olvidaban)". "El sol ha ido dorando/ el largo sueño del agua"... está el Mediterráneo entero en este verso, me refiero a sus paisajes y a su manso océano de cultura y hay también como una especie de sorpresa del hombre que alcanza cierta paz y comprende, o "se" comprende...
Triste el que no ha perdido por amor una casa... Traía esa frase a colación a propósito del catalán, sí, o mejor, de la poesía en catalán, de la líquida y soleada musicalidad de esa lengua, pero también a propósito de Joan Margarit, que es arquitecto, especialista en cálculo de estructuras (título de uno de sus libros, por cierto) y acaba de recibir, en España, el Premio Nacional de Poesía, por su último libro, "Casa de misericordia". Otras frases, o líneas, o versos memorables de Margarit: "Tantes ciutats on havíem d´anar", tantas ciudades a las que debíamos ir... "La lluna surt damunt dels ponts de ferro/ dels anys quan canvià la nostra llei / Des de llavors el temps és una pluja... La luna sale tras aquellos puentes/ de hierro de los años/ en los que fue cambiando nuestra ley / Desde entonces el tiempo es una lluvia..  En la poesía de Joan Margarit, como en toda gran poesía, está la épica del hombre en su desnudez, del hombre enfrentado a las cavilaciones que desde siempre conforman lo esencial de las interrogantes humanas, el amor, el paso del tiempo, los ideales, la traición, la lealtad, la decrepitud, la muerte... y el lenguaje.
"El poeta es el ser más realista ―ha declarado Margarit al recibir el premio― el más pragmático, porque la poesía bebe de la realidad." La poesía, en efecto, "dice" el mundo y nuestra perplejidad ante el mundo. Margarit añade: "lo que no es pragmático es la economía." Por los tiempos que corren, puede parecer ―y es sin duda― una provocación. Como quiera que sea, hay un par de cosas más que me parecen dignas de ser subrayadas. Primero, el hecho ―relevante, pero ya común a estas alturas― de que el Estado español premie a un gran poeta de expresión catalana, o de cualquier otra lengua hablada en España, además del español. Me gustaría ver el día que en Chile le diéramos el Premio Nacional de Literatura a un poeta mapuche, guardando todas las distancias entre España y Chile y, sobre todo, entre Cataluña y el país mapuche... ¿Pero hay tantas distancias desde el punto de vista de una literatura nacional o, mejor, de unas literaturas nacionales? En segundo lugar, quienes se creen hoy día dueños de la catalanidad y de lo catalán no han enarbolado, hasta el momento, ninguna bandera, no han hecho circular ningún manifiesto o petición exigiendo que Joan Margarit rechace el premio con que el espurio e imperialista Estado español distingue hoy a su tradición, su lengua y su cultura... Conclusión: se puede amar a un país, sin pertenecer a ese país y, sobre todo, sin caer en esa grotesca deformación espiritual que es el nacionalismo.
Mauricio Electorat.

jueves, 26 de mayo de 2011

ALFREDO BRICE CONTADO POR YOYO MANRIQUE.


Alfredo Brice narrado por Yoyo Manrique. Y algo más.

Nos encontramos en París, en el restaurant universitario de Censier. Era  el año 1966. Fue un reencuentro porque a Alfredo Bryce ya lo conocía en el Perú, cuando yo  estudiaba en Chosica y él en Los Ángeles. Me invitó a visitarlo a su “casa”, es decir a su “chambre de bonne” en un sexto piso sin ascensor. Para mí fue una experiencia imborrable. La cama ocupaba la mitad del cuarto y en lo que sobraba había una mesita frente a un espejo en la que solo cabía la máquina de escribir. En esas condiciones escribía Alfredo ocho horas por día, con horario de oficina, como él decía. Era invierno y toda la calefacción que tenía era un aparatito eléctrico que solo le calentaba el culo.
Cada vez que nos invitaba a almorzar o a comer a su casa teníamos que soportar que nos leyera sus manuscritos. Era aburridísimo y lo aceptábamos con estoicismo y respeto porque se trataba de nuestro amigo y porque era  el futuro célebre escritor.
 Fue  en una de esas lecturas que escuché hablar de  La Nylon, una prostituta de la que él solo había escuchado hablar a sus amigos de Ica. Yo le conté con alegría que  la conocía de verdad y que había sido mi primera amante cuando tenía apenas 16 años y cursaba el quinto año de secundaria en el Colegio San Vicente de Ica. El romance se acabó cuando empecé a exhibirme por  todas partes con ella, mi padre se enteró y me puso en vereda. Dicho sea de paso, la mujer era deslumbrante y encantadora, se vestía como puta, hablaba como puta y usaba perfumes de puta.  Me hacía sentir más hombrecito, a veces me trataba como amante y otras veces como si fuera su hijo.
Las reuniones en casa de Alfredo, en su período con Margarita, eran frecuentes y amenas. En una oportunidad Germán Carnero se publicitó anunciando unos tallarines a la carbonara que, según él, había aprendido a preparar durante su corta estadía en Italia. Estaba Ricardo Lets con María Luisa, Hernando Cortés, yo con Elsita Merel, Edmundo Murrugarra y otros. El vino y las lecturas de los manuscritos de Alfredo caldearon los ánimos y enfrentaron a Germán con Hernando en una bizantina discusión sobre la personalidad de Julius. Cuando la cosa amenazaba con pasar o mayores, Hernando se fue y tiró la puerta al salir, pero esta se volvió a abrir y él retrocedió, asomó la cabeza y dijo: ...German!!! he comido mejores tallarines a la carbonara… y se fue.
Muchas veces escuché a Alfredo contar frente a los amigos sus proezas y aventuras amorosas sin darse cuenta que eran las que yo le había contado un par de semanas antes. Se apropiaba de todo y se ponía él como protagonista principal. ..Pero Alfredo si eso te lo conté el otro día… le decía… no le gustaba ni un poquito, no solo se apropiaba de historias ajenas sino que se las creía. No soportaba el éxito de los otros en temas de amor y de conquistas.
Una noche nos fuimos al bar de la esquina de la Place de la Contraescarpe a tomar unos tragos con César Calvo que se casaba al día siguiente con…(no me acuerdo de su nombre) Estaba Alfredo y Margarita, Germán Carnero con Adita y yo con Elsita Merel .Terminamos al amanecer y de ahí pasamos directo a la Municipalidad completamente borrachos.
Después del matrimonio yo  preferí irme a dormir con mi amada y prescindí de la fiesta. Pero a las 12 de la noche escuché que me llamaban a gritos desde la calle, era Alfredo en una tranca infernal que sorteaba los carros que le pasaban rosando en medio de la  Rue Gay Lussac. Me precipité a salvarle la vida y bajé rápidamente dejando a mi Elsita en  el cuartito del hotel. Nos fuimos a tomar unas cervezas, al poco tiempo el borracho era yo. No paré hasta dejarlo en su casa, donde llegamos después de subir las escaleras con mucha dificultad. Te quedas a dormir, me dijo. Estás loco Alfredo si aquí hay una sola cama le dijo Margarita. Y en ese momento ella bajo repentinamente el cierre de su vestido como si se dispusiera a acostarse,  yo me puse pálido. En realidad era un atuendo exterior que aun quitándoselo seguía vestida.
Cuál no sería la expresión de mi rostro que esta historia la contó Alfredo por muchos años y a cada vez diferente.
Meses más tarde, Germán entro a mi cuartito del hotel donde sufría en silencio el abandono de Elsita que había partido de regreso al Perú y me tiró un periódico a la mesa. Era un ejemplar de Ultima Hora y en la primera página decía con enormes letras: Bella modelo se suicida…era ella.

Jorge "yoyo" Manrique.



domingo, 22 de mayo de 2011

El caso Strauss-Kahn según Leo Tarifeño.

¿Hay una “mano negra” detrás del caso Strauss-Kahn?


Sin ningún deseo de alentar las paranoias conspirativas, me pregunto si en la escandalosa acusación de asalto sexual contra el ahora ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, no habrá ribetes políticos que, quizás, pretenden pasar desapercibidos. Y es que hace poco más de un mes, el pasado 14 de abril, el hombre hacía las siguientes declaraciones tras abandonar la Asamblea de Primavera del FMI:

“Admito que estoy sorprendido porque en el directorio del Fondo existen personas que son más papistas que el Papa, tomando posiciones fundamentalistas. ¿Por qué ocurre esto? Durante décadas, esta institución dijo que los controles de capitales son como el diablo. No queremos esto. Hoy estamos peleando contra esto”.

Y agregó, en contra de la prédica que el FMI sostuvo durante años:

“Estoy un poco molesto sobre el tradicional conflicto entre la disyuntiva entre leyes laborales rígidas versus flexibles. Hay políticas que funcionan y otras que no”.

Para los “fundamentalistas” señalados en ese momento por Strauss-Kahn, la única receta viable para crear empleo es tener leyes laborales más flexibles. Quien por esos días era el director del organismo tenía un discurso diferente y promovía un cambio de mirada en el corazón del FMI. Poco más de un mes después, era detenido en Nueva York, acusado de querer violar a la mucama de un hotel. Como sabemos, el escándalo derivó en su renuncia forzada a la dirección del Fondo.
Por supuesto, es muy posible que Strauss-Kahn haya hecho aquello por lo que se lo acusa; lo curioso es que en el interior de una institución tan poderosa como el FMI caiga de sorpresa la patología de su ex director, un tipo lo suficientemente inestable como para perder la chaveta en cinco minutos fatales y poner en peligro el bienestar de su familia, su buen nombre y toda su carrera política. ¿La debilidad de Strauss-Kahn era un botón rojo que otros podían apretar cuando les resultara conveniente?
En todo caso, la respuesta a esa pregunta me parece más cercana a la verdad que el relato donde el mundo ve a un sexagenario súbitamente enloquecido por unas faldas, sin que nada ni nadie en las altísimas esferas del poder global hubiera previsto en qué tipo de marea se podía ahogar. La cuestión resulta pertinente porque la acusación sexual también desprestigia, o al menos intenta desprestigiar, a otro personaje, a su manera en las antípodas de Strauss-Kahn, que pretende cambiar el status quo:Julian Assange, el creador de Wikileaks. Salvando las lógicas distancias entre uno, prohombre del sistema financiero mundial, y otro, un hacker anarquista, ambos quisieron modificar las leyes que gobiernan el mundo y a los dos les explotaron bombas sexuales que terminaron por acallarlos. ¿Será casualidad?

jueves, 19 de mayo de 2011

CUANDO PATRICK ROSAS LLEGÓ A PARIS.

Cuando Patrick Rosas llegó a Paris
Por Yoyo Manrique.

Cuando Patrick Rosas llegó a París, venía procedente de Polonia donde, según contaba, había intentado estudiar cine. Poco tiempo después estalló la revolución de Mayo ’68 y se convirtió en un aguerrido combatiente. No militaba en ninguna de las filas partidarias  haciendo gala de su chapa de “francotirador” que le puso la crítica de poesía limeña. Peleaba solo contra el enemigo.
Cogió una tapa de basura, la empuño como un escudo, un palo en la otra mano y un pañuelo en la cabeza, que lo usaba como máscara antigás cuando reventaban las bombas lacrimógenas. Dio muestras de coraje y valentía en los combates y nunca cayó preso.
Tenía apenas 18 años y ya le asomaban unas canas prematuras que le daban un falso aspecto de madurez y que lo usaba muy bien para conquistar mujeres mayores que él.
Después de los acontecimientos de Mayo nos dedicamos a   vender joyas  que fabricábamos por las tardes con Ariel Palma y que las extendíamos en la vereda del Bd. Saint Germain por las noches. El negocio marchaba tan bien que Patrick abrió una “sucursal” en la el Bd. Saint Michel. A golpe de media noche o más tarde nos encontrábamos en un bar de vinos de la Place de la Contrescarpe tentando levantarnos lo que buenamente se pudiera. Ahí el plan era seguro.
Los años posteriores fueron de interminables noches de bohemia. La vida transcurría dulce sin angustias económicas y siempre con el calor de una francesita cariñosa.
José Rosas llegó después seguido de su adorada Marta Lobato de quien no se separó jamás. Cada uno hizo su vida por separado, pero mantuvieron una discreta e inteligente distancia que convirtió esa relación en algo tan duradero que daba la impresión que habían descubierto la clave del amor eterno.
Cada uno de los hermanos continuó su producción literaria. Patrick no cesó de considerar que todo lo que se publicara, que no fuera escrito por él, era una verdadera mierda. Y José encontró siempre  una razón para disputarse con él.
La agitada vida amorosa de Patrick tuvo un episodio terrible: se enamoró. Ella era una alemana flaquita vivaracha, inteligente que lo volvió loco, se llamaba Yutta y era estudiante de teología. Se la arrebató  de las rodillas de un senegalés de dos metros en una fiesta salsera.
En cada viaje de vuelta a  Alemania (presumiblemente a encontrarse con su amigo) Patrick bajaba de peso a ojos vista y deambulaba por los bares de París con su pena a cuestas.
Para que no se alejara más de él, no le quedó más remedio que casarse con ella. Fuimos todos testigos y bailamos con los novios. Después no sé qué pasó, Yutta desapareció y nosotros tuvimos que soportar el dolor del amigo.

domingo, 15 de mayo de 2011

La Despedida de Bertolt Brecht en versión de José Luis Gómez Toré.

La despedida (Bertolt Brecht)














Nos abrazamos.
Yo palpo una tela lujosa.
Tú, una pobre.
Es rápido el abrazo.
Te han invitado a una comida.
A mí los esbirros me persiguen.
Hablamos del tiempo y de lo amigos
que seremos siempre. El resto sería
demasiado amargo.

Liebesgedichte.


sábado, 14 de mayo de 2011

DECLARA HECTOR LIBERTELLA EN ENTREVISTA.








La literatura siempre ha sido un lugar excesivamente reaccionario, ritual, reglamentado. Siempre pretendió ser la dueña del sentido. La palabra siempre se entronizó como la que dice, la que interpreta, la que produce el mundo. Siempre se arrogó ese derecho frente a disciplinas más light, como la música o la pintura. Al lado de las variaciones de un dibujante o un saxofonista, el escritor siempre pasará como el sabelotodo, el culto. Es todo un gran chiste, por no decir un malentendido. Y la literatura, sabia, vieja zorra, siempre se alimenta de ese malentendido.
Hector Libertella.

miércoles, 11 de mayo de 2011

MAURICIO ELECTORAT, LAGUNERO Y BRECHTIANO.

CENTRO y PERIFERIA.
MauricioElectorat
 
Cuando se enojaba con mi padre, mi madre, que era peruana, solía reclamar contra los chilenos, a su juicio, una sociedad de gente ignorante, pretenciosa y arribista. Acto seguido, esgrimía su arma mortal, un pequeño disco de vinilo, con un solo tema: el himno nacional del Perú. Así, cuando escuchábamos los acordes del "Somos libres, seámoslo siempre" mi hermana y yo sabíamos que las cosas iban mal. Mi padre soportaba estoicamente ese soterrado belicismo conyugal hasta que, poco a poco, la vida cotidiana volvía a cauces más normales. Esto es, volvían a sonar en la radio los cantantes de aquellas épocas: Gloria Simonetti, Buddy Richard, Camilo Sesto, estábamos de regreso en la patria y, cosa no menor, en la armonía del hogar, en esa "aurea mediocritas" que mi madre soportaba con resignación y que era para nosotros la vida misma. Reconozco que esta es una entrada en materia ligeramente psicoanalítica: explica, de alguna manera, mi relación un tanto oblicua con la Fértil Provincia, como la llamó don Alonso de Ercilla. Escribo esto porque la semana pasada estaba en París. París, como dice Vila-Matas, no se acaba nunca... y esa es, de alguna manera, una bendición y, también, una maldición. Bien, vayamos al grano. O sea, a los libros que son aún, a pesar del e-book y de Google Books, un engranaje clave de la cultura. Una de las cosas que me sigue extrañando poderosamente cada vez que estoy en París es que en esa capital del lujo, donde todo es bastante más caro que en Santiago, haya un sólo objeto que sigue siendo más barato que acá, e incluso, a veces, mucho más barato: el libro. Hablo de París, porque es lo que tengo más cerca ahora mismo en mi experiencia personal, pero lo mismo ocurre en Buenos Aires, México, Bogotá. Para muestra, algunos botones: si usted este fin de semana va a la FNAC (algo así como la Feria Chilena del Libro) podrá encontrar las obras completas de Marguerite Duras, comentadas y anotadas, como dicen los filólogos, por unos veinte mil pesos chilenos. Lo mismo ocurre con los ensayos de Montaigne, Cioran o las novelas de John Dos Passos. Suponiendo que estuviesen publicadas, ¿cuánto valdrían en Chile las obras completas de Manuel Rojas, de Alberto Blest Gana o de José Donoso? Vuelvo al viejo tema de siempre: ¿cómo es posible que en Chile, país que se encuentra, nos dicen la izquierda y la derecha unidas, a un par de empujoncitos del desarrollo, uno de los instrumentos cruciales en la transmisión de la cultura (el mundo aún no está enteramente en Internet) sea tan inaccesible? Cuidado, no estoy hablando del precio del libro, ni del IVA, al menos no sólo de eso. Elizabeth Costello, en la novela homónima de Coetzee, tan peculiarmente realista, explica a sus interlocutores norteamericanos que es errónea la condescendencia con que los círculos universitarios de Estados Unidos consideran a la literatura australiana. La literatura de Australia, les dice, no necesita de Norteamérica, porque sus escritores tienen un mercado propio, tienen, por lo tanto, una masa de lectores que les permite existir con autonomía de ese pretendido centro que es Estados Unidos en el mundo anglosajón. Curioso. En una entrevista publicada el mes pasado en estas mísmas páginas, el conocido hispanista Julio Ortega afirma exactamente lo contrario respecto a la literatura chilena. En su opinión, la nuestra es una de las literaturas más provincianas del español. No es que carezcamos de grandes escritores, sino de grandes lectores. Son los lectores los que permiten que una literatura se arraigue en un país y prospere. Así, la mayoría de los escritores chilenos estamos obligados a confiar en la suerte y esperar que el reconocimiento nos llegue de afuera. Lo dice Ortega, no yo. Pero ¿no fue ya el caso de la Mistral y de Neruda y, más recientemente, el de Donoso y Edwards? Nuestro medio literario será endogámico, mezquino, anémico y nuestros compatriotas relativa o absolutamente iletrados, mientras no haya un cambio sustancial en el acceso y la calidad de la lectura. Y esta es una transformación social, es decir, pasa, en primer lugar, por la política. O "las políticas". ¿A quién se le ocurrió, por ejemplo, cambiar la asignatura de Castellano, o sea de literatura española, por algo tan errático como Lenguaje y Comunicación? ¿Cómo les vamos a exigir a nuestros jóvenes que sepan leer, si nuestros docentes no han podido formarse cabalmente por falta de dinero para acceder al libro y de una red de bibliotecas bien abastecidas? Mientras esto no cambie, la situación nuestra cultura no cambiará. Pero quizás sea más fácil seguir repitiendo que mañana seremos Finlandia, Portugal, Nueva Zelandia... Quizás ese sea nuestro destino: soñar eternamente que mañana seremos otros.
Mauricio Electorat.

domingo, 8 de mayo de 2011

ENTREVISA FICTICIA. DE CARLOS MENESES.

  LA MUJER FELIZ
                                                  (Entrevista ficticia) 
     La dama viste de verde esperanza y se sienta frente a mí con una copita de sake, bebida nacional de su país. Vamos al grano inmediatamente porque ella dice disponer de muy poco tiempo. “Papá me espera para llevarme al cine” dice. Hay uno que está a cuadra y media de donde él vive ahora. La película dicen que es muy buena, se llama “La Trampa?. 
Pregunta .- En los años 90 cuando su mamá, la señora Susana Higuchi fue sacada violentamente del palacio de gobierno y llevada a un extraño sitio donde se asegura que fue torturada, ¿usted dónde se hallaba? ¿No hizo nada por impedir las violencias cometidas contra su señora Madre? 
Respuesta.- ¿Qué la torturaron? Eso es muy grave, papá nunca me dijo nada de eso. Él es incapaz de pegar a nadie y menos de mandar golpear a una mujer. Debe haber alguna confusión. 
P.- Cuando usted estudiaba en Estados Unidos, ¿sabía que el dinero con que se pagaba  sus estudios era de los peruanos? No de los ricos preciosamente, si no de los pobres y de los muy pobres. 
R.- NO me haga reír. Cómo va a ser eso. Mi papá que es como un mago fabricaba billetes, y los hacía para regalar a los pobres. A él eso de guardar dinero le molestaba mucho. Me dijo que de joven tenía una alcancía que le habían mandado de Tokyo y guardaba moneditas de un chico y un gordo, nunca de más valor. 
P.-  Dicen que usted  es muy amiga del señor Montesinos, como lo es también su papá, ¿es eso cierto? 
R.-  ¡Qué  va! No me hablo con él. Ha mentido mucho contra mi papá. Además mi marido que es medio cowboy es muy celoso y no le gusta que hable con hombres si él no está presente. Y mi marido nunca ha visto a Montesinos. 
P.-  Se considera que actualmente usted tiene unos ingresos de aproximadamente 50 mil dólares mensuales, ¿de dónde le llega tanto dinero? 
R.-  Cómo puede usted creer tal atrocidad. Mi familia y yo vivimos en un apartamentito muy estrecho en una barriada obrera. El dinero que tenemos es el que ganamos con el sudor de, bueno será de las manos ¿no? 
P.-  Parece que usted aspira a ser presidenta del Perú como lo fue su papi. ¿Repetirá lo que hizo don Alberto? 
R.-  Respuesta qué chistoso. Me gustaría repetirlo, pero él es un genio, yo soy sólo medio genio. Así que repetiré la mitad de lo que hizo mi papi. 
P.-  ¿Conserva usted las maletas con las que su señor papá viajo a Tokyo, y en las que se dice llevaba algunos billetes? 
R.-  ¡Ay!, cómo es la gente de chismosa, todo lo agrandan, parece que tuvieran lentes de aumento en vez de ojos. YO tengo listas muchas maletas, cien, doscientas, pero son para llevar mis vestidos, a mi marido le gusta que me cambie de ropa por lo menos diez veces al día. Es que le gusto mucho, sabe usted. (mira su reloj? Ay, qué tarde, tengo que irme. 
  Se levanta, se despide con un “chau” y desaparece.

Carlos (Coco) Meneses. Palma de Mallorca.