sábado, 7 de marzo de 2015

MANIFIESTO PELIGROSO A FAVOR DE JUAN RAMÍREZ RUÍZ.

Manifiesto peligroso a favor de Juan Ramírez Ruíz.
                              
                          Cada uno cuide de su entierro que imposibles no hay.
                               Jorge Amado.
 1.-

 Belleza del Barrió de la Soledad que descubrí desde el numero 444 de la calle Ancash. Calle muy frecuentada por los que tomaban desayunito en Bellas Artes  a unas dos cuadras de allí. En ese número, entrando a la izquierda vivía JRR. Su mejor vecino era un tipo al que Juan había bautizado como “La Víbora”. Recuerdo que para terminar mis artículos de Vistazo, me  refugiaba en el cuarto de Juan Ramírez Ruiz al que en ese tiempo le decíamos “el Chome”. La chapa se la había puesto el gordo Manuel Morales  en la época en que todo el manchón vivía entre Rufino Torrico y Huancavelica. Esa prehistoria trataba de muchos provincianos que vivían a salto de mata,  amigos todos donde el único que dormía en sábanas era Jorge Pimentel que se trajo un barco de madera y una cómoda situándolo todo al fondo de sucesivas habitaciones en las que dormían los demás. Coco acababa de dejar el garaje que para mayor comodidad su familia le dejaba en la casa detrás del Ministerio de Trabajo, en Jesús María.

2.-

Ahora, cuando veo que comienza la construcción de la posteridad de algunos buenos poetas de mi generación, me acerco con prosa rancia como arrimando ideas deshilvanadas  a lo que después será la confusión general :
 Noto un afán de desprestigio de la obra de JRR en lo que por ejemplo escribe José Carlos Yrigoyen. Pendejín al que no le gusta polemizar cuando se le dice que su idea de la república de las letras es más bien la de la República de Salo, ello, en el remiendo de ensalada literaria que suponen sus reseñas.
Téngase en cuenta que es toda una operación reductora de la  imagen de JRR. A favor del otro comensal de HZ. Pimentel y del comisario paracaidista  T.M. Con la ayuda de algunos imparciales, JCY se va consolidando en cierta sustancia gelatinosa y protofascista junto a su socio Pimentel Prieto, sobrino predilecto de Federico Prieto Celi, capo del Opus Dei en el Perú. Esa derecha literaria cuida su sombra postrera con menos inocencia de la que parece. Y más eficacia de la que ostenta. En esto, la prosa de Yrigoyen  huele a la mujer bigotuda que Luis Alberto Sánchez guardaba al fondo de su casa. Digo, comienza a oler.

No hay que olvidar que gran parte de la poesía de JRR se vale por los postulados que el mismo Chome inventó y proclamó. HZ fue un artificio que salió de sus manos y que ahora en la distancia ilumina el sentido de su obra. Sin HZ tendríamos a un JRR descafeinado. Y los muchachos de entonces estaríamos hoy uniformemente calvos. Algo que todavía no es cierto.

 3.-

No hay nadie en La generación del 70 que no tenga que ver con el Palermo, El Chino-Chino y el Wony. Caíamos en el inmenso Palermo desde más o menos las tres de la tarde hasta el cierre. Hacíamos estación en el Versalles, El Tíboli y el Queirolo. Y un sitio elegante en el Jirón Ocoña cuyo nombre alguno de esa época me hará recordar, ¿el Viena? Habían noches eternas en las que por ejemplo el gordo Manuel Morales buscaba a Aramayo para ajustar cuentas mientras nosotros lo ocultábamos alrededor de una mesa grande en la entrada, la preferida por Miguel Gutiérrez, Reynoso, Gálvez Ronceros y Gregorio Martínez. Yo los recuerdo voluminosos probablemente por ser entonces muy delgado y argentino el mundillo aquel. A esa mesa, la de los grandes conversadores, también acudían Juan Morillo, Chacho Martínez y Juan Cristóbal. Todos tenían algo que ver con la Cantuta. Y todos eran rojos, rojos. Como la noche de Lima que siempre era más roja cuando aparecían cada uno por su lado El Gordo Portal y Pocho Ríos. Se armaba la grande porque su sola presencia era la locomotora que todos esperábamos. En el fondo del Palermo sucumbíamos, en mesas pequeñas,  los que íbamos al taller de poesía de San Marcos y la manchita de la Villarreal que poco a poco se fue volviendo HZ. En realidad nosotros navegábamos entre un anarquismo de cartón y un trotskismo de concha y perla. De ese momento puedo decir que indudablemente Pimentel llevaba la batuta dados su entusiasmo e  inocencia  que en partes iguales detentaba. Se había conseguido  un chibolo del puesto de periódicos a la izquierda saliendo del Palermo que apenas sacaba una cabeza de catorce años de edad, era Eloy Jáuregui.  También me presentó a otro chibolo del otro puesto de periódicos el que estaba al lado derecho cerca de la Plaza San Martín, era Isaac Rupay. Ellos colaborarían con la venta de la primera revista de HZ. Pimentel el entusiasta y Juan Ramírez Ruiz la materia pensante me hicieron conocer a Arteaga, a Lázaro, a Colan,-hicimos una película con Colan- a José Cerna, a Nelson Castañeda, a Gamarra, a Elías Duran y al inefable chino Yulino que llegó al centro de Lima traído por Paco Guzmán y Andres Soto, a estos los conocía de antes, de haber terminado en noches como esta en casa de Chabuca Granda llevados por el flaco Calvo. Chabuca gustaba mucho de la música que hacían Paco Guzmán y Andrés Soto quien ya se sabía un gran compositor. Aquel año vivíamos en un cuarto pequeño bajo una soga de ahorcado tres amigos que se leían los poemas hasta altas horas de la madrugada: éramos el zambo Verástegui, Oscar Málaga y yo. Allí acudían Pimentel con el desayuno, Susi Baca, Aramayo, Juan Ramirez Ruiz, Feliciano Mejía El Avispero, y Pedro Benavides con un paquete de algo. Comenzábamos el día en medio del humo y terminábamos cantando en la Plaza Francia. Hasta que un día Málaga se casó con la Tejerina y el zambo publicó su primer libro con Milla Batres. Al poco tiempo Marina Castro publicó mi  Mate de Cedrón. Así fue cómo todos nos fuimos acostumbrando a un  futuro de ideales sin esperanza.

4.-

La escena empieza en el Queirolo yendo hacia Colmena. Por allí vivía Patrick con su abuela inglesa. Cerca al Tíboli la discusión se iba tornando ácida y peligrosa. Los dos hermanos o algo parecido se peleaban con su padre. En esa época Patrick vuelto de Europa vendía sin zapatos la revista de Rosina. Y José ya había hecho su yunta en la mesa de Lorenzo Ozores, Coca y Carancho, siempre cachacientos ellos con la dimensión de la mosca. Y sobre todo con el entusiasmo nuestro.  El Chome no los tragaba ni con pintura de aceite. José Rosas miraba con curiosidad y temor desbordante las mesas del Palermo. Temía que Málaga, quien según nosotros lo había superado poéticamente, además le quitara la hembrita.  Por lo que desaparecía siempre. Así y todo terminábamos en los Yonja Parties de Leoncio Bueno en los talleres de baterías Túnjar en Breña, apretadísimos, porque las dimensiones del local eran fantásticamente pequeñas, aquello sólo con Leoncio y su familia estaba lleno.

5.-

A falta de mayor consuelo y con los bolsillos repletos de nada y poesía, cuando nos tocaba las tres de mañana nos poníamos en camino con el Chome, Verástegui y un muchacho extraño y silencioso llamado José Carlos Illescas. Nos íbamos a esperar la salida de los talleres de la Prensa en el Jirón de la Unión. A esa hora salía Julio Polar, gran amigo de Juan que nos metía un rollo político hasta el amanecer.
Hablábamos casi conspirando de Mario Luna que estaría por llegar de Chimbote y de los pucallpinos José Carlos Rodriguez y el chino Najar. La idea de poesía militante y organizada con bases en todo el Perú se fue gestando entonces. La idea de poesía para Todos también. Era Julio Polar que se imaginaba un inmenso sindicato de poetas, al ser él ya sindicalista en La Prensa. Eran los años del Gobierno de Velasco. Estoy convencido que Julio influenció en Juan  los temas que después  redactó en Palabras Urgentes, el Manifiesto que Pimentón incluyó en su Libro Kenacort y Valium diez. No creo que Pimentel lo hubiera hecho de mala fe sino más bien llevado por su entusiasmo desbordante. Pero creo que a Juan le pilló de sorpresa y no le gustó nadita  porque en esencia el texto le pertenecía a él. Y me lo dijo.
A Juan Ramirez Ruiz le pasaron cosas como estas antes y después de lo que cuento. Creo que ese tipo de situaciones le importunaban de sobre manera. Eran la guinda en un país donde todo estaba y seguiría estando  repartido. Sufría de una rabia lúcida por tanto. Y encontraba en la conversación y la amistad una isla de consuelo.

6.- La que yo llamo segunda impostura de HZ es cuando nuestro querido Chome que nunca había viajado, mira descender un gran paracaídas desde el cielo de México. En él descendía sobre las papas de Lima el incontrastable Tulio Mora. Quién regresaba al Perú luego de una estancia guerrillera de tequila y mezcal en algún momento compartida con el suscrito. Durante casi un año de Trago en  México el incontrastable jamás me habló de HZ. Sabía que  yo sabía que él no tenía nada que ver con el tema. Por lo que me sorprendió su nueva militancia limeña. No creo que a Juan Ramírez Ruíz le gustara mucho esta presencia sobrevenida y liderando lo poco que quedaba del movimiento, porque HZ era un movimiento. Y al Incontrastable jamás antes lo habíamos tenido en esas filas. O sea que, nuevamente alguien se le coló por delante a nuestro querido Chome.

7

La tercera vez en que alguien (casi siempre alguno sin talento) se le puso por delante a JRR. Fue con un premio en Lima que consistía en un viaje a España  y que en último momento se lo dieron a un pituco fantasmón de apellido Sánchez Aizcorbe. Me lo contó Chacho Martínez al llegar a mi casa de Barcelona.  En voz baja, porque atrás estaba el fantasmón. Chacho me dijo que era un huevón que se había traído porque el no sabía de aeropuertos y menos ingles. Y me pidió que lo alojara. Aquel fantasma -que más tarde escribió algo contra mi- me cayó gorrino desde el principio porque, por culpa suya, mi amigo el Chome había quemado lo único que tenía en la vida que era su colchón. Y yo no había podido verlo en Barcelona.

8

Ramírez Ruiz tenía una novia  de gran presencia por quién Pimentel decía “dónde está tu chinón cuñao”. Era una bibliotecaria ponja creo que del grupo exquisito de bibliotecarias que emparentó con poetas por aquellos años. No diré nombres. Con ella y sus amigas, más Rubén Urbizagástegui también bibliotecario y gran amigo de Juan, hicimos excursión por los lados de Canta durante un día y una noche y un día más. Se notaba que aquel “chinón” amaba a Juan y que Juan era feliz. Nunca lo había visto tan sereno y contento.

9

El Chome, casi abandonando la adolescencia ya había sido lo que se llama patrón de chongo o capitán de buque en el norte. Había cumplido con el sueño de García Márquez. Por ello en las largas conversaciones parecía mucho más maduro que los demás. Y esa experiencia la trajo a Lima. Me aconsejaba que no me metiera en ese negocio. Que lo mejor era tener tu hembrita verdadera etc. Yo le hice caso.

10


Hace poco, en la última conversación secreta con Julio Polar, propiciada por Domingo de Ramos, hablamos de todo esto. Julio había ya renunciado a cualquier opinión pública y más aún, a cualquier reclamo. Pero convinimos en que todo había sido una gran impostura, incluso el cielo de papel japonés a dónde dicen que van los poetas perdidos. El y Juan lo estarán sabiendo.

VLADIMIR HERRERA. Hacienda Ranhuaylla, 21 de mayo del 2014.

2 comentarios:

Rosina Valcarcel dijo...

Crónica anunciada de padre y señor mío. Hay hechos reales y otros algo oníricos, ficticios, imaginarios. En el fondo: 1.- El gran poeta Juan Ramírez Ruiz si fue el fundador de Hora Zero, acompañado de los amigos Jorge Pimentel y Enrique Verástegui. 2.- Juan Ramírez Ruiz quedó como finalista premiado y le correspondía pasaje de ida y vuelta en Madrid, con techo y comida. Pero, como afirma VH asomó el advenedizo A. Sánchez A. (se presentó cuando se había cerrado la fecha, pero como era recomendado de W.D., algunos blandos miembros del Jurado permitieron que se lea su narración (testigos Antonio Cornejo Polar, Juan Cristóbal, Juan Góngora, Rosina, etc.) y usando métodos inadecuados empleó el vuelo que por justicia le correspondía a Juan. Parecida suerte corrió Mariela Dreyfus, otra poeta finalista premiada, quien también debió de viajar a España. Ahora que España se lavó las manos, es muy cierto, pues el Gobierno (vía los organizadores: Edgar Montiel, José Manuel Gutiérrez S., Dasso Saldivar, etc.) Ofrecieron inicialmente seis pasajes para seis escritores y fueron reduciéndolos. La coordinadora (léase RV) RENUNCIÓ A SU PASAJE para que pudiese ir otro más de los ganadores. Pero el tiro salió por la culata, y entre gallos y medianoche Chacho Martínez y A. Sánchez A. SE EMBARCARON en un avión, sin el visto bueno del Comité organizador ni de la mayoría de los miembros del Jurado. En fin...cosas de Sancho y no del Quijote, jolines. El Agregado Cultural de entonces era franquista. La que narra le hizo una carta pública que se editó en un diario local. Y Juan se quedó con resentimiento.Una sombra y el infortunio. Ello le creo sentimiento de frustración, que muy lentamente procesó. Rosina Valcárcel, Lima.

Ruben Urbizagastegui dijo...

hummm y hay mas. Juan nunca gano una beca, ni de las mas miserables. Ni se fue a Mexico o a Espana. Le daba miedo viajar. Al unico lugar que viajaba era a Chiclayo. Un dia lo rescate recontra borracho, toreando carros en plena Av. Alcazar en el Rimac por yo donde vivia. Tenia los pies hinchados y lleno de hongos. Mi hermana y yo lo llevamos al medico y lo curamos. Por esos dias me dijo, puta viejo, tu eres uno de los pocos a los que yo aprecio y entiendo y me entiende. Mira tu, a mi nunca me "ofrecieron" una beca pero a fulano, sutano y vengano, se los regalaron para que se vayan a Mexico y a Paris. Yo no tengo ni compadres ni padrinos. Mi compadre y mi padrino es la poesia.

Ha estas alturas hablar de Juan o hacerle homenajes no tiene un puto sentido. En vida, en vida, se conocen y reconocen a los amigos. Y eso era Juan para mi. El resto es el resto. Juan es mucho mas que Hora Zero. Y mucho mas que la puta poesia peruana.


Puta madre juan. Cómo extraño pasar por tu calle: Jirón Ancash 444 y por el hueco del vidrio roto de la puerta volver a llamarte gritando fuerte como siempre, como cada domingo por la mañana: poetaaaaaaa, poeeeeettttaaaaaaaaaaaa, poeeeeeetttttaaaaaaaaaaa; despierta poetaaaaa que son las once de la mañanaaaaa. El público de llamaaaaaa. La audiencia te esperaaaaaaaaaa. Poeeeetttaaaaaaaaaaaaa. Luego verte salir todo despeinado y medio dormido diciéndome “no jodas mano, deja de llamarme poeta. Puta que mierda”. Luego juntos reírnos de la vida. Conversar de cualquier cosa y salir a comer chifa en el chino de la esquina. Puta, tú nunca tenías un centavo, pero comías bien y bebías mejor. Puta vida viejo. Homenajes ahora para qué? Mejor solo recordarte y sonreír medio triste o triste y medio.
Putos homenajes ahora.



La ultima vez que lo vi en Lima, me conto que Estefano Varese le habia conseguido una beca para una estadia de seis meses en San Diego, en California. Estava entusiasmado con la idea de venir a los Estados Unidos. Me decia que si lograse ahorrar de esa beca solo diez mil dolares y comprarse un cuartito en San martin de Porras su vida ya estaria salvado. Y la de su hijo tambien.